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ionero en el arte del Spa, el Golden Door siempre fue uno de los más importantes en Estados Unidos. La aventura empieza en 1958 cuando Deborah Szekely decide crear un lugar cuya arquitectura y filosofía sería inspirada por esas posadas japonesas llamadas “Honjin”. Durante siglos, las “Honjin” tenían la reputación de tener la calidad y el cuidado para atender al cliente. Es al norte de San Diego que el Golden Door abre sus puertas, un espacio en el centro de la naturaleza que permite a los huéspedes desconectarse de lo cotidiano urbano. Jardines japoneses con estanques de agua, rocas naturales para una atmósfera serena.
El original Golden Door tiene un equipo de 160 personas para 40 clientes máximo. Cuatro para uno es casi una extravagancia. El servicio es discreto y capaz de asistir a cualquier requerimiento. El Spa guardó la filosofía de los sesentas, “Paz y relajamiento” Cada quien elige su programa para descansar y retomar fuerza a su ritmo. |