iviana
Corcuera se siente bien en Acapulco. Es la razón por la cual aceptó
la Presidencia del Fraccionamiento de Las Brisas. Le encanta ir a su oficina
y encargarse de los diferentes proyectos, como por ejemplo lo de la playa
escondida. La argentina Viviana llegó a México por razones
de amor y se quedó por un amor a primera vista por Enrique Corcuera
con quien pasó años felices que dieron a la pareja tres
hijos muy simpáticos. El amor de los dos era una novela con un
intermedio que no logró separar a la pareja. Viviana tiene los
pies muy en la tierra y nunca juega con la verdad. Su franqueza la hace
ganar tiempo y deja aparecer un sentido de humor que alegra nuestros días.
Tantas historias se convierten en muy divertidas en las
palabras de Viviana, por su optimismo y su sentido terrenal. Sabe poner
las cosas en perspectiva. La familia de Quique siempre tuvo una casa en
Acapulco, una de las más bonitas en el viejo Acapulco. Quique quería
una casa al lado de sus amigos para jugar paddle tenis que él inventó
en 1969, un tenis innovador con una cancha más pequeña y
una raqueta más ancha. El dueño anterior de la casa quiso
tener un chalet en Acapulco, todo de madera. El terreno era pequeño
la casa muy original. Pidió al arquitecto suizo Noldi Schreck,
quien realizó muchos proyectos en Marbella para el príncipe
Hohenlohe, una casa de dos pisos con la parte superior para la recepción,
comedor y cocina. La estancia gigantesca ofrecía diferentes rincones.
La técnica de ventilación es la misma
que en una palapa, un techo abierto en sus lados para dejar el aire y
no la lluvia. A lo largo de cuarenta años, Viviana compró
dos parcelas al lado de la casa, para ampliar el jardín y construir
más bungalós. Ahora la casa tiene siete recámaras
y diferentes áreas de descanso, con un diseño de alberca
muy original en la terraza abajo de la casa. Hace poco, Viviana quiso
refrescar la decoración y adaptar un gusto contemporáneo
a la espléndida realización de Noldi Schreck y optó
por una armonía de materiales naturales como el algodón
y la madera, el blanco y negro, el mimbre y la caoba… La originalidad
que introdujo Viviana, es tener un ambiente diferente en cada temporada.
Los sofás y sillones de mimbre de la parte izquierda
de la estancia desaparecen en el invierno, dejando en su lugar sofás
de tela blanca también muy confortables, como se hizo en los castillos
europeos para adaptar la decoración a la temporada. La mesa blanca
y negra de Casa Palacio, quiso subrayar la femineidad y la sofisticación
de Viviana y los tonos de la decoración. Entre el Royal Copenhagen
de la vajilla y las copas de Bacarat, se percibe el gusto europeo de Viviana
que se refleja en el montaje.
La universal Viviana, que eligió México
como su país adoptivo, ya tiene de nuevo su corazón comprometido
y nada le complace más que ayudar a recaudar fondos para el Museo
de Arte Popular. “Lo que me satisface más es el día
siguiente a los eventos que organizo, ver que todo el mundo participó
en el éxito del evento organizado. Alrededor de Marie Therese Arango,
somos todas muy solidarias, muy motivadas y por eso trabajar en la recaudación
se vuelve más divertido” Precisa Viviana, quien ya está
organizando otro evento para el MAP a finales de enero.
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