n
el número anterior de Casas&Gente, realizamos una retrospectiva
de la obra del Arquitecto Agustín Hernández, cuyo trabajo
es muy atemporal. La Casa Arcus, fue un desafío hecho para su hija
alrededor del tema del arco y fue premiada con la Medalla de Plata en
la Trienal Mundial de Arquitectura de 2009, en Sofía, Bulgaria,
recompensando a Agustín Hernández y a los Arquitectos asociados
al proyecto Gonzalo Arenas, Alejandro Sánchez Aragón y Yolanda
Anaya Ramírez.
Tres arcos alrededor de un patio central, se reflejan
en la alberca para darnos el perímetro completo de un círculo,
la forma preferida de Agustín. La realización de la Casa
Arcus, de nuevo nos hace pensar en una casa escultura. La inventiva de
Agustín es traviesa, un poco a la manera de los sets de “Ugly
Betty” una serie de televisión con un diseño muy vanguardista.
Como nos indicó Agustín, la composición general del
proyecto en planta, está basada en dos ejes diagonales que se cruzan
dando origen al patio interior, enfatizado por un brotante espejo de agua.
Conocemos ahora unos de los secretos de Agustín sobre su concepción
de la arquitectura, que él concibe bajo la ley de las tres reglas:
estructura, forma y función.
También podemos apreciar su fascinación
por la dinámica, por el movimiento, que se expresan con esos arcos.
El arco era un desafío para Agustín, que un día me
confesó que ¡odiaba las columnas!, ¿como realizar
entonces una casa hecha de arcos sin columnas? Agustín solo tiene
la respuesta jugando con el vacío y el lleno, la realidad y la
ilusión, el mundo y su espejo. En las últimas palabras de
la “Divina Comedia” de Dante, el geómetra no puede
medir más por que le falta un dato esencial. Con sus vigas que
atraviesan esos círculos, Agustín nos da un elemento de
respuesta, esas vigas son importantes, porque a pesar de medir, nos da
la escala humana, nos regresa a la tierra y nos comunica con la dimensión.
Normalmente difícil de decorar una casa en arcos
o rotondas. Los ejes permiten re-centrar las habitaciones en perspectivas
a la vez sencillas y sorprendentes. En su arquitectura, Agustín
usa diferentes medidas para sus arcos interiores, lo que acentúa
de nuevo los puntos de fuga. No pudo resistir darnos una cruz en una de
sus terrazas exteriores, cruz que, para él, permite la ubicación,
la identidad. En este proyecto realizado recientemente, Agustín
quiso representar el arco colonial a su manera, dando la importancia a
la piedra angular, que se destaca en sus arcos exteriores, dejando un
vacío en su lugar. Que travieso es Agustín¡¡
|