Eduardo Wichtendahl

 

Por Anne Sánchez-Osorio Fotos: Jorge Ávila

 
 

egamos justo a la puesta del sol, con el equipo de Casa Palacio, para admirar la fabulosa palapa del restaurante Zibu, que Eduardo Wichtendahl abrió hace un año con gran éxito. Fue como entrar a otro mundo, lleno de paz, de serenidad, la iluminación suave, la música que con inteligencia se adapta a la hora del día y el sol poco a poco acostándose en el mar de la bahía cerrada de Puerto Marques. Mesa Internacional con un ambiente Thai para Eduardo, como lo es la cocina, utiliza ingredientes superfrescos, los mezcla a través de los viajes sucesivos para restituir sabores originales, originales en los dos sentidos.

Nos divertimos al montar esta mesa al fin del día, con deliciosas brochetas de camarón, un carpacho de callo de hacha de otro horizonte y otras delicatesen que ofrece el restaurante muy de moda. Genial la idea de combinar esos platos italianos, cuadrados, dorados, con individuales para acentuar la atmósfera cálida del primer piso de la palapa y un centro de mesa dorado para reflejar en los ojos, conversaciones agradables. El súper chic de la mesa de Casa Palacio era para semejar la atmósfera de la terraza del restaurante que rodea una alberca como cinturón de la palapa. Eduardo, el incansable, dio al Zibu un toque que no se encuentra en ningún otro lugar.


Casa Palacio reunió diferentes diseños de diferentes países para una atmósfera Thai, bajo platos cuadrados con un dibujo dorado de Richard Ginori, entre cubiertos de Alain Saint Joanis y copas de Theresienthal. El resultado es espléndido.

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El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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