Ana Adalid

“La mentalidad ha cambiado 180 grados”

Por: Enrique Castillo Pesado

 
 

uando uno deambula –o viaja, conociendo en profundidad-- por el país o por diversos derroteros del globo terráqueo, sólo puede decir: ¿Estaré comenzando a vivir o sólo me resta decir: cuánto nos falta para pensar como los jóvenes o bien cuándo crecerán ellos?


Ana Adalid, licenciada en Ciencias y Técnicas de la Información, comunicadora plural, 38 años de edad, madre de Ximena Aveleyra Adalid (niña prodigio mexicana a nivel internacional o pianista que se convertirá en un icono de nuestro país), PR innata, belleza con una clase inaudita, etcétera, confiesa –cuando habla de las relaciones humanas, matrimoniales o de pareja-- lo siguiente: “Mira… Enrique… me gustan las personas respetuosas, independientes, creativas, congruentes, entre otras situaciones, para que las admire y aquilate su valía. Sabes bien que estuve casada con Rafael Aveleyra y me encontré con el destino cuando se abrió un espacio entre los dos y, por supuesto, comprendí que uno tiene que seguir y reinventarse en muchos sentidos. El continúa viendo a nuestra hija y se dio una amistad vertical”.

Adalid, periodista a carta cabal (se inició conmigo en el diario EL UNIVERSAL, escribiendo la columna Nuevo Estilo, además de que fue mi compañera en los programas que realizamos de televisión en Televisa –Estilo en Vida, en Cablevisión-- y los programas de Radio Fórmula, “sin olvidar incursiones periodísticas en el Diario de Tampico y ahora en El Sol de México”), me dirige una mirada directa y comenta que –al referirse al matrimonio--: “la mentalidad de millones de jóvenes en el orbe, sin olvidar a adultos o personas mayores, cambió 180 a la izquierda. O sea, la gente se une sin papel escrito y ahora es mejor visto, por lo menos en sociedades más cerradas como la mexicana”.

La relación que guarda Adalid con su familia (que también es la mía por el lado de los Cajija y Boy) es extraordinaria. Pasa dos o tres veces por semana con ellos. Su madre, Margarita Boy Cajiga es la mejor diseñadora y productora de eventos exclusivos en nuestro México (“muchas de las fiestas de los Serrano, Cuevas y otros destacados mexicanos”) y, por ende, tiene sobrados éxitos en los que Ana y sus hermanos Carlos, Margarita y Marisol, también intervienen. Y cómo olvidar la parentela de Ana Adalid con los Iturbide, Alcocer y otras familias que marcaron un hito histórico en Estados como Guanajuato y Querétaro. Ella confiesa que siempre se dirige a sus padres y familia cuando enfrenta todo tipo de obstáculos.

Como amante de la ecología o naturaleza, subraya que los seres humanos en su mayoría tienen poco respeto por la naturaleza. “Es triste darse cuenta que las personas no entienden que somos parte de ella y de alguna manera estamos traicionando nuestro origen y esencia, y también de alguna forma ya estamos pagando caro todos los problemas de contaminación, falta de agua, tala de bosques, sequías, inseguridad, sumándole la falta de oportunidades que no se generan para la población actual”. Ella comenta –al hablar de ejemplos en la naturaleza entre elementos, seres vivos o ciclos-- que “el campo necesita el agua para dar cosechas, las flores requieren de luz solar para crecer y, por otro lado, los humanos necesitamos agua, plantas, animales, etcétera, para nuestra supervivencia”.

--¿Y el verbo independizarse? “Ayy… Enrique, ya sigues con tus preguntas plurales. Pienso que hay que sentirte bien con lo que haces; ser tu propio gobernante, no sentir el rigor de nadie ni depender de nadie en cuanto a tu forma de pensar, de vivir o ser tu propio proveedor”.

--¿Hay consecuencias positivas o negativas? Ana me observa y dice: “a veces rechazo a los que no son seguros de sí mismos, a veces se encuentra uno con la soledad, pero es mucho más satisfactorio vivir así”.

--¿Y que significa simboliza para ti la independencia? La respuesta fue contundente: “un ave”. Para mí sería un águila que renueva sus alas. “Y otro punto: la palabra que más relaciono con independencia es felicidad o ligereza”.

Al adentrarme en la preocupación que existe en cada generación, Ana Adalid subrayó: “La maldad”. En otro tema, también me referí a los festejos del Bicentenario y Centenario, y ella habló pausado: “Cada día, hay más demagogia y circo. Pero también –no cabe duda-- hay que festejar para olvidar tanto dolor que azota a México. La fiesta es buena medicina para bajar la tensión social”.

Para despedir estas líneas, tanto Ana como el que esto escribe, estamos ya casi en la puerta –si Dios la abre-- para iniciar con Carlos Adalid, un programa de televisión que se titulara Magazine Plus. So long. Y hasta la próxima, ¡abur¡

 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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