Karin Alemán

 

Por Anne Sánchez-Osorio Fotos: Jorge Ávila

 
 

l lado de Salzburgo lejos y cerca del famoso Festival que atrae a todos los melómanos y aficionados de Mozart, Karin Alemán en su refugio austriaco consulta el programa. Austria, un país de montaña, de fuego de chimenea, de nieve desde el otoño, meca del estilo barroco, semeja y al mismo tiempo es muy diferente a México. Es lo que le fascina a Karin, tener dos lugares muy distintos, dos atmósferas, dos luces diferentes. Es la razón por la cual escogió un estilo oriental para su casa de Acapulco, para que la experiencia sea completamente nueva en cada lugar. Karin es afortunada en tener una playa de arena desde donde se aprecia la vista asombrosa de la Bahía de Acapulco, en donde con los pies en la arena podemos mirar la llegada de las regatas, que más allá terminan su carrera.

El orientalismo se mezcla con el uso de la piedra volcánica, querida por los mexicanos, que se puede ver desde la entrada. La mezcla de las culturas se nota hasta en los detalles de las lámparas exteriores, pequeños templos budistas. La casa misma se compone de tres espacios muy diferentes, la estancia superior, con un piso todo de duela bajo una gigantesca palapa, con sofás muy confortables y un bar para aprovechar las noches largas. Bajando, a través de la fuente, encontramos un ambiente todavía más oriental, donde se desarrollan las bodas más mágicas, mágicas porque el lugar es único, mágicas porque desde allí se pueden contemplar todos los fuegos artificiales que ofrece Acapulco. Entre palmeras, alberca, fuente, a la orilla del mar, el ruido suave del agua ofrece el máximo de romanticismo. ¿Romántica Karin? Sus ojos nos dan la respuesta. Para coincidir con el ambiente tropical colonial, escogimos en Casa Palacio una vajilla Nao de China, con palillos con incrustaciones de nácar. La vajilla cuenta con esos divinos dibujos de pescados que parecen bailar en los platos.

Tomamos todos los pretextos para poder ver el atardecer desde la palapa, encerrada de vegetación, que deja filtrar suavemente los últimos rayos del sol. Cada habitación en la casa es diferente y ofrece un carácter propio. En su nueva parte, Karin utilizó un estilo sobrio siempre recordando el papel importante del agua, usando por ejemplo piedras de río para adornar el muro del cuarto de baño. Desde la recámara principal retranqueada y sobre elevada, para tener más privacidad, tenemos un punto de vista diferente todavía. Karin Alemán quiso aprovechar el clima extraordinario de Acapulco, dejando los espacios abiertos y al mismo tiempo protegidos, para estar siempre en contacto con la naturaleza, sin sufrir sus caprichos. Es la razón por la cual la casa de Karin Alemán es tan agradable.

 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

Suscripción en línea

 
Suscríbase | Contenido | Regresar al Inicio
 
Contacto
Envíenos sus Comentarios