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lado de Salzburgo lejos y cerca del famoso Festival que atrae a todos
los melómanos y aficionados de Mozart, Karin Alemán en su
refugio austriaco consulta el programa. Austria, un país de montaña,
de fuego de chimenea, de nieve desde el otoño, meca del estilo
barroco, semeja y al mismo tiempo es muy diferente a México. Es
lo que le fascina a Karin, tener dos lugares muy distintos, dos atmósferas,
dos luces diferentes. Es la razón por la cual escogió un
estilo oriental para su casa de Acapulco, para que la experiencia sea
completamente nueva en cada lugar. Karin es afortunada en tener una playa
de arena desde donde se aprecia la vista asombrosa de la Bahía
de Acapulco, en donde con los pies en la arena podemos mirar la llegada
de las regatas, que más allá terminan su carrera.
El orientalismo se mezcla con el uso de la piedra volcánica,
querida por los mexicanos, que se puede ver desde la entrada. La mezcla
de las culturas se nota hasta en los detalles de las lámparas exteriores,
pequeños templos budistas. La casa misma se compone de tres espacios
muy diferentes, la estancia superior, con un piso todo de duela bajo una
gigantesca palapa, con sofás muy confortables y un bar para aprovechar
las noches largas. Bajando, a través de la fuente, encontramos
un ambiente todavía más oriental, donde se desarrollan las
bodas más mágicas, mágicas porque el lugar es único,
mágicas porque desde allí se pueden contemplar todos los
fuegos artificiales que ofrece Acapulco. Entre palmeras, alberca, fuente,
a la orilla del mar, el ruido suave del agua ofrece el máximo de
romanticismo. ¿Romántica Karin? Sus ojos nos dan la respuesta.
Para coincidir con el ambiente tropical colonial, escogimos en Casa Palacio
una vajilla Nao de China, con palillos con incrustaciones de nácar.
La vajilla cuenta con esos divinos dibujos de pescados que parecen bailar
en los platos.
Tomamos todos los pretextos para poder ver el atardecer
desde la palapa, encerrada de vegetación, que deja filtrar suavemente
los últimos rayos del sol. Cada habitación en la casa es
diferente y ofrece un carácter propio. En su nueva parte, Karin
utilizó un estilo sobrio siempre recordando el papel importante
del agua, usando por ejemplo piedras de río para adornar el muro
del cuarto de baño. Desde la recámara principal retranqueada
y sobre elevada, para tener más privacidad, tenemos un punto de
vista diferente todavía. Karin Alemán quiso aprovechar el
clima extraordinario de Acapulco, dejando los espacios abiertos y al mismo
tiempo protegidos, para estar siempre en contacto con la naturaleza, sin
sufrir sus caprichos. Es la razón por la cual la casa de Karin
Alemán es tan agradable.
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