omamos la carretera para llegar a Valle de Bravo y vimos a obreros que se apuran a ampliar toda la pequeña carretera, que serpentea a través de paisajes montañosos increíbles. Altramuzes, lavateras, claveles, orquídeas, flores salvajes bailaban a la orilla del camino. Pasamos restaurantitos con nombres de la fauna local, venados, truchas... ¡No hay rascacielos en Valle de Bravo! Los edificios no tienen más de dos pisos. Los vallesanos (Matlazincas o Mazahuas) desde su asentamiento en Valle, que casi tutea al estado de Michoacán, tienen una relación muy estrecha con la tierra. Sin que se note, la población indígena comparte con los recién llegados la misma preocupación ecológica. Las materias usadas como tejas son hechas con el barro del lugar, los muebles con la madera cercana. Ebanistas como Víctor Klasen se instalaron en Valle para beneficiarse del conocimiento de los carpinteros. La lana viene de las ovejas de la meseta, la deliciosa miel recolecta el polen de todas las flores que vimos en el camino (su mejor época en Diciembre/Enero, con la nueva miel después de la temporada de lluvia, mmm!!!) La sofisticación de Valle de Bravo viene de la preservación de su autenticidad. La presa que creó el lago atrajo a muchos ”Bohemian chics” en los años cincuentas con una comunidad de extranjeros, artistas, empresarios que empezaron a construir o renovar casas de pueblo y chalets o ranchos en Avándaro. El famoso festival en los años setentas divirtió a toda una generación. Ahora, Valle de Bravo lucha eficientemente para conservar sus cualidades ecológicas con los esfuerzos del estado, del municipio con su alcalde José Martínez Doroteo y de la iniciativa privada con la energía de Roberto Hernández y su esposa Claudia Madrazo, Pablo y Malu Escandón, Laura Díaz Barroso... Todos tienen una casa o un rancho por la belleza natural y su diversidad y quieren conservarla. Disfrutan los campos de golf, del parapente, tienen caballeriza, veleros. Hay un rito muy especial en Valle después del desayuno en las terrazas cuando el sol empieza a calentar. ¡¡Se llama el striptease de Valle!! Todo el mundo participa! Fuera el chaleco, fuera el casimir y bienvenidas las playeras o camisas ligeras para continuar el día hasta que baja el sol y que de nuevo aprovechamos los suéteres. En esta edición, quisimos mostrar la diversidad que ofrece Valle de Bravo, rancho tradicional, casas de pueblo, o hecha en la creación del pueblo hace 250 años ahora el hotel Batucada, o por el arquitecto de los años 50 Francis Kálnay. También mostramos una casa justo arriba del pueblo, una casa en la Peña, una casa moderna, una casa en el Izar. Son diferentes propuestas de como vivir en Valle de Bravo con diferente estilos. Todos tienen en común la naturaleza. Quisimos también mostrar un lugar especial, el retiro de Maranatha, construido hace apenas treinta años y que parece estar aquí desde hace siglos. Un retiro es generalmente construido sobre un lugar privilegiado. Quizá la fuerza de la tierra de Valle inspiró la construcción de este retiro. La montaña de cuarzo frente a la Peña verdaderamente inspiró a Michel Domit Gemayel su concepto de vida en el Santuario. Queremos agradecer a Laura Barrera que consagra toda su energía para embellecer y poner al Estado de México en el mapa y a Alejandrina Becerril por su entusiasmo y más que todo por su gentileza aunque tenía una agenda más que llena. Queremos también agradecer a Eva Álvarez Montes de Oca que insistió que conociéramos tesoros escondidos y a María de Lourdes Balbuena por sus consejos. En Marzo vamos a descubrir la nueva vida de Monterrey. ¡Hasta pronto!
Anne Sánchez-Osorio anne@casasgente.com |