¡Valle

El de los enamorados!

Por Guadalupe Loaeza.

 
 

n Valle vemos muchos atardeceres”, declaró mi hija hace tiempo. Ella vive con Carlos, su marido en Valle de Bravo desde hace cuatro años. Desde hace muchos años, los dos están comprometidos con la naturaleza, por eso su trabajo consiste en hacer jardines particulares. Adoran las plantas; son dueños de un enorme invernadero con más de 3 mil especies de cactus; allí también hacen crecer muchas orquídeas. Los días se les van admirando la forma en que crecen sus plantas. Cuando ya plantaron, regaron, clasificaron y ordenaron sus plantas, a él, le gusta leer y a ella le gusta cocinar unos spaguettis deliciosos con hongos recién comprados en el mercado del pueblo. Allí todo el mundo la conoce, por eso le “fían” con tanta confianza. Después de comer, mientras miran a lo lejos cómo se mete el sol detrás del lago, ella le lee un fragmento de un libro de Alberoni: “Por eso el amor surge impetuoso y fuerte cuando es grande el deseo de vida y son grandes los obstáculos para su desarrollo. Entonces el mundo tal como es no nos basta, se desarrollan energías extraordinarias y entrevemos algo infinitamente superior. Percibimos el aliento escondido de lo absoluto, y soñamos, sentimos que hay otro cielo y otra tierra...”. Lolita y Carlos forman la pareja de enamorados más feliz de todo el estado de México y sus alrededores.

 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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