on Shoemaker murió el domingo veinte de mayo 1990, a la edad de setenta y tres años dejando a su hijo George, recuerdos dispersos, un taller de ebanistería en Morelia y muebles de su creación en madera de la costa pacifico de Michoacán, región que lo apasionó durante mas de cuarenta años. Originario de Nebraska, Don Shoemaker paso su juventud en los años treinta en Chicago, ciudad rica, muy interesante por su arquitectura, famosa por las historias de mafia y plataforma de coleccionistas y diseñadores que empezaron a llegar a finales de los años treinta, escapando del nazismo. Si Walter Gropius se fue a Harvard, Moholy-Nagy abrió una Nueva Escuela Bauhaus en Chicago en 1937. Don Shoemaker tenia veinte años y ya la curiosidad de un buscador. Eligió la Fine Arts Institute of Chicago para su formación estética, pensando en ser pintor. Se casó después de la guerra y pasó su luna de miel en México. Fue una revelación. México representaba el terreno perfecto para su desempeño. Los centros de interés de Don Shoemaker siempre fueron múltiples. Regresó a México para atender un instituto de pintura en San Miguel de Allende y rápidamente se enamoró de Morelia y de Michoacán. Compró un terreno en el pueblo de Santa María e instaló un invernadero de orquídeas, donde crecían más de cinco mil especímenes. Importaba especies de todo el mundo.
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