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Gracias a la difusión que artistas de la talla de Frida Kahlo, Diego Rivera, Héctor García y Miguel Covarrubias hicieron en su tiempo de este perro, al criarlo como mascota o plasmarlo en su obra, fue posible que muchas miradas se posaran en él. Es importante considerar también que en ese entonces se buscó destacar la importancia del pasado prehispánico y el xolo en su variedad sin pelo, como un legado vivo, cobró un valor incalculable, por lo que se convirtió en un icono inconfundible de lo mexicano.
En nuestros días el xoloitzcuintle, ya no se encuentra en peligro de extinción, su numero no es abundante, pero cuenta con un buen número de aficionados que se interesan por él. En cualquiera de sus variedades este, es un perro juguetón, cariñoso, fiel, excelente compañero y guardián. Su exotismo ha traspasado fronteras y es posible encontrarlo más allá de su patria de origen o del continente americano, en países tan lejanos como Rusia, Suecia o Finlandia, donde hay clubes especializados de esta raza, misma que fue oficializada en 1956 por la Federación Canófila Mexicana, quien desde entonces utiliza la imagen del xolo como parte central del logotipo que la distingue. |