Marie Brandolini

La Condesa del Vidrio

Por Lucrezia D’Aquara Spinelli. Fotos: LagunaB.

 
 

arie Brandolini o mejor Condesa Brandino Brandolini d’Adda, siempre vivió rodeada de arte. Entre su mamá Beatrice de Rothschild, su papá Armand de la Baumelle y el segundo esposo de su mamá, Pierre Rosemberg, gran patrocinador de las artes en Francia, Marie creció con un gusto justo por las cosas bellas Después de su infancia en Francia y un estancia en Nueva York, donde conoció a su esposo, Brandino (bisnieto de Giovanni Agnelli fundador de Fiat), Marie se mudó a vivir con él en el sublime Palacio de la familia, desde el siglo XVI sobre el Gran Canal en Venecia. Marie y su familia ahora viven en este mítico lugar, redecorado en su tiempo por el gran decorador Renzo Mongiardino, quién decoró la Villa Augusta, Marie siempre quiere vivir los lugares. De extranjera se convirtió en una veneciana pura, tomando los siglos de historia y de arte de la famosa ciudad. Entró con su apariencia tímida en el mundo completamente cerrado de los maestros vidrieros de Murano y aprendió con el maestro David Salvatore las técnicas que poco han variado desde el gran fuego de Venecia en 1291. La cofradía es tan cerrada, que cuando Colbert quería llevar a los maestros de Murano a Francia, los venecianos llegaron para recuperarlos. Los que no querían regresar murieron de una muerte muy misteriosa.

 
 

El hecho que Murano es una isla aumenta la fuerza de la conservación del conocimiento. Un secreto está mejor guardado en una isla!. A Marie le encanta la alegría que procuran los colores en asociación con el cristal. Marie utiliza “murines” (las piezas muy reconocibles de Murano) en un estilo a la Goti. Hay que calentar el silicato en un proceso más o menos lento para el efecto deseado. Repetir la operación. Para nosotros, es como regresar en los pasos de los viajeros de los tiempos romanos. Los instrumentos siguen siendo los mismos, pero las técnicas se han afinado para facilitar las creaciones como la de Marie. Desde sus colecciones de platos hasta collares, son objetos poéticos que giran en la luz y nos ponen de buen humor. Nuestros favoritos son los vasos que se pueden utilizar como copas o como pequeños floreros, para poner hierbas aromáticas como la albahaca, antes de hacer una pasta italiana!

www.lagunab.com

 
 
 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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