l trabajo de Damián Ortega es una reflexión sobre el tiempo y el infinito. Nacido en México en 1967, invitado a la Biennale de Venecia en 2003, Damián Ortega, representado por la Galería Kurimanzuto aquí en México, va a tener una gran exposición en White Cube la más prestigiosa Galería de artistas reconocidos, como Damián Hirst, Gabriel Orozco o Gilbert & George. Su exposición sigue a la del muy reconocido Damián Hirst y empieza el 18 de Julio. Damián Ortega refracciona el tiempo como si fuera nuestro, como si esos gestos habituales se rehicieran con la consciencia de nuestros actos. En el proceso, Ortega, malicioso nos transporta al mundo de la infancia donde las tortillas son un juego para comer mejor, donde el vochito es un juego de construcción. Quizá la verdad esta en la inconsciencia de la infancia recobrada, cuando las emociones son vírgenes. La dinámica de Ortega nos manda a las paradojas de los filósofos griegos, sobre el tiempo, su fraccionamiento y la pregunta del infinito. Pero Ortega no se preocupa por el infinito, quizá porque el hombre es irrisorio y solamente puede repetir al infinito la misma gestual emocional. Damián Ortega comenta: “Las partes del universo que nos componen, tienen un movimiento frenético (electrones). (…) Los objetos tienen un lugar preciso solo cuando son observados por alguien”. Alguien?…
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