Peter Brook

“No poseemos nada, solo nos poseemos a nosotros mismos…"

Texto y fotos: Jorge Ávila.

 
 

eter Brook: el guru del teatro de vanguardia de la segunda mitad del S XX, autor de textos clave como “El espacio vacío” y “La puerta abierta”. El autor eternamente inspirado en las tramas ocultas de The Tempest y King Lear, director en los 70’s de la Royal Shakepeare Company. El apasionado director que revela la poesía, lo sagrado, lo cómico y lo tosco del texto dramático sobre “su” escenario. El generoso ciudadano del mundo que ha deslumbrado por sus puestas en escena Marat Sade (Peter Weiss), Ubu Rey (Jarry) y Mahahbarata por todo el planeta. Director de películas de culto (El señor de las moscas) y de Opera en el Covent Garden y el Metropolitan. ¿Qué nos puede ofrecer en el ocaso de sus 60 años de actividad en la punta de lanza teatral? Una puesta en escena sencilla y eficiente en la que destila concentración, intensidad, significados condensados: Banzi esta muerto.

En 1973, Peter Brook asistió en Inglaterra a una experiencia que lo cambiaría para siempre. Athol Fugard, escritor Sudafricano, había llegado clandestinamente con su compañía a Londres, para representar “Banzi is dead”. La temática, severamente crítica con el Apartheid -¡tiempos en los que Nelson Mandela estaba preso!-, cautivó al director inglés; "fueron las noches más extraordinarias que he pasado en un teatro", comenta Brook ahora al recordar esa puesta en escena audaz y revulsiva a la que asistió una y otra vez.

 
 
 

Brook retoma la obra 33 años después y la reinterpreta con su compañía internacional. Se estrenó en el festival de Avignon del año pasado su propia versión de “Banzi est mort”, y se presentó ahora en el Festival de México en el Centro Histórico 2007. Esta producción proyecta y amalgama la estética política del teatro clandestino africano y la dramaturgia de vanguardia sin estridencias panfletarias. La puesta en escena que atendimos rescata la crudeza del township theatre, el teatro de de los ghettos durante la época del apartheid, auténtico y lleno de vitalidad. En palabras de Brook: “el teatro que nace de la vida, en la calle, en pueblos que no se parecen a ningún otro. Es teatro inmediato y su tremendo sentido de lo ridículo nos muestra lo que fue, lo que es, y lo que nos queda por descubrir”. Directa y potente como una canción de Omu Sangare: la historia es narrada por un griot que refleja la discriminación, la pobreza, el impulso de vivir. La tradición oral africana nos presenta una metáfora de la identidad, el orgullo de ser uno mismo, el omnipotente peso de los documentos personales y la burocracia del estado. La obra se sostiene con sólo dos actores. El trabajo actoral es impecable: Habib Dembele (Styles en la obra) nos regala una veintena de personajes con gran versatilidad. Enorme actor que transmite con fluidez emociones; versátil, rápido y ligero se transforma con gracia notable. Peter Brook utiliza un mínimo de recursos y alcanza la máxima eficiencia. Las ideas claras. Conceptos precisos. La puesta en escena es austera, con elementos apenas sugerentes, economía de recursos escenográficos, cero efectos especiales, pureza de medios. La ausencia de escenografía es su mayor libertad. El desafío es enorme. Sudor, ruido, sal, olor… “lo que salva al teatro del aburrimiento mortal es volver a la fuente popular”. Los artificios de la tecnología apenas atraen nuestra atención. Brook, al abrir los brazos y demostrar que no hay trucos, que no hay nada oculto, atrapa toda nuestro interés y reflexión. “Banzi está muerto” es un montaje impecable que a través de una historia del apartheid (aparentemente) superado, quiere mostrarnos lo que hoy sigue ocurriendo: “sucedía hace treinta años en Sudáfrica, ahora sucede todos los días en nuestro occidente opulento”.

 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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