Brook retoma la obra 33 años después y la reinterpreta con su compañía internacional. Se estrenó en el festival de Avignon del año pasado su propia versión de “Banzi est mort”, y se presentó ahora en el Festival de México en el Centro Histórico 2007. Esta producción proyecta y amalgama la estética política del teatro clandestino africano y la dramaturgia de vanguardia sin estridencias panfletarias. La puesta en escena que atendimos rescata la crudeza del township theatre, el teatro de de los ghettos durante la época del apartheid, auténtico y lleno de vitalidad. En palabras de Brook: “el teatro que nace de la vida, en la calle, en pueblos que no se parecen a ningún otro. Es teatro inmediato y su tremendo sentido de lo ridículo nos muestra lo que fue, lo que es, y lo que nos queda por descubrir”. Directa y potente como una canción de Omu Sangare: la historia es narrada por un griot que refleja la discriminación, la pobreza, el impulso de vivir. La tradición oral africana nos presenta una metáfora de la identidad, el orgullo de ser uno mismo, el omnipotente peso de los documentos personales y la burocracia del estado. La obra se sostiene con sólo dos actores. El trabajo actoral es impecable: Habib Dembele (Styles en la obra) nos regala una veintena de personajes con gran versatilidad. Enorme actor que transmite con fluidez emociones; versátil, rápido y ligero se transforma con gracia notable. Peter Brook utiliza un mínimo de recursos y alcanza la máxima eficiencia. Las ideas claras. Conceptos precisos. La puesta en escena es austera, con elementos apenas sugerentes, economía de recursos escenográficos, cero efectos especiales, pureza de medios. La ausencia de escenografía es su mayor libertad. El desafío es enorme. Sudor, ruido, sal, olor… “lo que salva al teatro del aburrimiento mortal es volver a la fuente popular”. Los artificios de la tecnología apenas atraen nuestra atención. Brook, al abrir los brazos y demostrar que no hay trucos, que no hay nada oculto, atrapa toda nuestro interés y reflexión. “Banzi está muerto” es un montaje impecable que a través de una historia del apartheid (aparentemente) superado, quiere mostrarnos lo que hoy sigue ocurriendo: “sucedía hace treinta años en Sudáfrica, ahora sucede todos los días en nuestro occidente opulento”. |