Penshurst

La aristocracia inglesa abre sus puertas

Por: Esmeralda Watson. Fotos: Luis Gordoa.

 
La cómoda rococó, el reloj y el laúd, forman parte de la colección de objetos antiguos que se exhibe en las salas de Penshurst Place, arriba.
 

enshurst Place es una de las casas señoriales más importantes de Inglaterra; su historia se remonta seis siglos y medio atrás, como lo demuestra en su hermoso Salón del Barón. En 1552, la familia Sydney ocupó la mansión por primera vez hasta hoy. Ahora propiedad de Philip Sydney, Segundo Vizconde De L’isle. Ellos han volcado toda su atención y cuidado en este hermoso sitio logrando con ello que Penshurst Place conserve lo mejor del pasado sin dejar por eso de ofrecer los servicios necesarios a sus visitantes actuales. Así, los ingleses pueden aprovechar el magnifico parque que tiene uno de los más impresionantes arboretos con el arte del “picnic”. Para los otros, les espera un Pim’s en el restaurante del Castillo.

 
La espléndida galería perfectamente conservada y amueblada. Hay que resaltar el elaborado trabajo del techo y las maderas de las paredes.
 
Un rincón de la galería, decorada con muebles, retratos y tapetes de los siglos XV, XVI y XVII. En este fastuoso salón se exponen retratos de los diversos personajes que han habitado la mansión.
 
Parte importante del atractivo de Penshurst Place para los visitantes es su colección de muebles y objetos renacentistas, como el valioso tapiz que adorna el muro de este salón y el secretaire decorado con paisajes.
 

Penshurst Place provoca en un inicio la sensación de que el tiempo se ha detenido en sus muros. La casa principal está construida alrededor del edificio medieval, al que posteriormente se añadieron partes en distintos estilos arquitectónicos. La atracción principal de la casa es el Salón del Barón, sala medieval que data de 1341, descrita por el historiador de arte John Julius Norwich como “una de las estancias más grandiosas en el mundo”. El lugar tiene un techo de 60 pies de alto, con vigas de castaño. Los visitantes también pueden recorrer una serie de habitaciones repletas de tapetes, retratos, muebles y armaduras de los siglos XV, XVI y XVII.

En otra sección se encuentra un museo muy especial. El Museo del Juguete exhibe la colección Yootha Rose y varios juguetes con los que se entretuvieron los niños Sydney. La colección incluye muñecas del siglo XVIII y XIX, caballitos mecedoras, soldados de plomo y un grupo de boda.

 
El salón de estar, revela en su arreglo las costumbres de la aristocracia inglesa. En primer plano una mesa de juego, atrás una chaise-longue y un cuadro sobre un caballete.
 

Los jardines de Penshurst Place son dignos de mención especial. Diseñados primero en el siglo XIV, evolucionaron a lo largo de los siglos, al cuidado de la familia Sydney. En el periodo isabelino, Sir Henry Sydney añadió los muros y terrazas. El segundo lord De L’isle and Dudley, bisabuelo del actual propietario, revivió la formalidad del diseño dividiendo el jardín con un kilómetro y medio de cerco de tejo para formar diferentes “estancias”. Están divididos en tramos, cada uno con un tema diferente. El jardín italiano, los de primavera y otoño, el jardín de rosas, el de la bandera, el del teatro y el jardín gris y blanco ofrecen cada uno arreglos en que se juega con el color de las diversas flores y plantas, creando en todos los casos formas y sensaciones diferentes. A 50 kilómetros del Big Ben Penshurst está una parada entre Weseley, el Santuario de los Verdaderos Botanistas y sus plantas raras, y Sissinghurst, el paraíso de la platabanda con sus jardines blancos o azules.

www.penshurstplace.com

 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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