Leeds

Una Casa Real redecorada por Armand Rateau

Por: Anne Sánchez-Osorio. Fotos: Luis Gordoa.

 
Una vista invernal de la propiedad, la cual deja ver el pequeño lago que circunda el Castillo Leeds, archivo y memoria del Reino de Inglaterra.
 

ady Baillie una heredera americana, pasó su infancia en Francia desarrollando su gusto, vanguardista para su tiempo, con los diseñadores franceses más talentosos de su tiempo. Le impactó la sala de la diseñadora de moda Jeanne Lanvin, hecha por el diseñador ahora más cotizado del siglo XX, Armand Rateau. La sala ahora se encuentra en El Museo des Arts Decoratifs en París. Cuando el Castillo de Leeds se encuentra en venta por sus dueños en 1926 Lady Baillie ganó a Randolph Hearst (retratado en Citizen Kane) la posesión de este Castillo, rehecho en 1822, pero con una historia de mil años.

El Castillo de Leeds está construido sobre dos islas, que le dan su carácter romántico y apacible y seguramente sus construcciones y reconstrucciones, durante los últimos mil años, sedujeron a la vanguardista Lady Baillie. Inmediatamente llamó a diseñadores “desconocidos” Armand Rateau y Stephane Boudin para re-decorar el castillo. Stephan Boudin trabajaba para Jansen. Rateau era muy respetuoso del espíritu Tudor del siglo XVI, que tiene Leeds, así por ejemplo remodeló la escalera en este estilo. Stephane Boudin continuo interviniendo mucho después de la muerte de Rateau en 1938 con la remodelación de ciertos cuartos, muy del estilo 60s.

 
El vestidor de Lady Baillie hecho por Armand Rateau.
 
La Sala Amarilla de Recepción, cuyo diseño original de 1936 es de Boudin. Damasco de seda reemplaza al revestimiento de roble, mientras que el piso se cubre con un tapete ruso del siglo XIX. El mobiliario es principalmente inglés, de los períodos William y Mary, y Reina Ana.
 
La Sala Thorpe Hall, es un ejemplo de las artes decorativas del siglo XVII, en la que se conjunta el mobiliario magnífico del siglo XVIII con la carpeta diseñada en 1745. Las dos sillas de brazos son Luis XV, mientras que el biombo de doce pliegues es un Qianlong Coromandel. Las figuras de pájaros que pueblan todo el Castillo también se encuentran, en porcelana china, en este salón.
 

Un paseo por el Castillo Leeds es abrumador para cualquiera. La visita comienza pasando por el estanque de patos, en el cual toda clase de especies se reúnen para decorar uno de los muchos ojos de agua que presenta el paisaje. La ruta se continua por los múltiples jardines hechos por Russel Page hasta llegar al Castillo, desde cuyas ventanas puede admirarse el campo de golf y el albergue Broomfield. Tras la visita del Alcázar se pueden admirar el Jardín de los Culpeper, dueños de la propiedad en el siglo XVII, el Aviario y el Viñedo. Los últimos pasos conducirán al visitante al Laberinto, diseñado por el arquitecto Vernon Gibberd y el cual imita en su dibujo una corona de Reina, siguiendo el nombre popular de la propiedad, “El Castillo de las Reinas de Inglaterra”. Del centro del Laberinto se abre la entrada a la cueva o Grotto, decorado con diversas esculturas que continúan los ecos mitológicos, paganos e históricos que resuenan por todo el lugar.

En la Sala de la Glorieta se reúnen los ricos tapices que cuentan la historia de los dueños de la propiedad hasta el presente siglo, así como retratos, miniaturas y algunas otras pertenencias personales relacionadas con los habitantes de Leeds del siglo XVI al XIX. Las primeras piedras del Castillo de Leeds fueron colocadas por un Barón normando durante el reinado de Enrique I, hijo de Guillermo el Conquistador. Siglo y medio después, con el ascenso de Eduardo I al poder, pasó a ser propiedad de la Corona. A partir de ahí y durante los siguientes tres siglos, sería un Palacio Real y hogar de seis reinas medievales inglesas, para pasar después a manos de tres de las familias nobles más famosas de la gran isla: los St. Legers, los Culpepers y los Fairfaxes, Dos de los romances más apasionados han tenido su escenario en Leeds. El primero se refiere al amor entre Elena de Castilla, la primera reina que tuvo las llaves del Castillo, y Eduardo. El segundo trata de la escandalosa historia entre la Reina Catherine de Valois –viuda de Enrique V y personaje de Shakespeare- y su Guardarropa, cuyo hijo fue el padre de Enrique Tudor, patriarca de la más grandes dinastía inglesa.

 
La escalera hecha por Armand Rateau con el diseño de puertas que se repite en los dos niveles. Rateau quería respetar la historia de Leeds.
 
La Sala de Banquetes de Enrique XVIII, ubicada en el edificio más antiguo del Alcázar, presenta una decoración plenamente medieval, donde los tapices dominan el espacio y el color real, el rojo, hace solemne el ambiente y continúa con el simbolismo que prevalece en todo el Castillo.
 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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