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l nuevo Spa apenas inaugurado de Frank Gehry, en la sublime región de la Rioja en España, pertenece a los famosos juegos del arquitecto del Museo Guggenheim de Bilbao. Después de varias copas de vino, el Americano/Canadiense casado con una mujer de origen español, aceptó realizar el Hotel Spa Marques de Riscal. Si Frank Gehry no quiere ser etiquetado, muchos le asocian al movimiento del Lingüista francés Jacques Derrida, la “Desconstrucción o Desconstructivismo”. La desconstrucción es un texto suspendido. No busca las fundaciones de las partes visibles del edificio, (como las alas de Titanio de Gehry puestas sobre una construcción sencilla). La desconstrucción se enfoca a las causas que nos traen de una manera lineal del “origen al fin”. El origen en este caso son los cimientos del edificio en piedras de la región y el fin el techo. Para Derrida no hay fin hay una clausura. Una clausura puede abrirse, no termina automáticamente. La clausura en efecto nos presenta no un fin sino una interrogación nueva. No hay mejor ilustración que este proyecto: ¿Que mejor interrogación que un techo volante?. La Desconstrucción quiere inventar lo imposible para abrir, desestabilizar el ojo con interrogaciones nuevas: ¿Que es? ¿A donde? ¿De donde? ¿Como? Como funciona este techo¿?... Las apariencias visuales (las hojas de Titanio) son caracterizadas por una imprevisibilidad estimulante. No quiere decir que no hay conexión entre el edificio clásico que desaparece debajo del escultural techo y esa estructura misma. La conexión se establece en un idioma paralelo, en un diálogo entre dos propuestas distintas. Así el movimiento literario se reúne al movimiento arquitectural de los años 90. El Desconstructivismo en literatura surgió de varios movimientos del principio del siglo XX. Nació en los años sesentas con referencias entre otras del Constructivismo ruso (como el escultor N’Gabo), movimiento que seguramente impactó a Fritz Lang y a su conmovedora y expresionista película Metrópolis, con sus decors hechizantes que Frank Gehry quiere recordar cuando habla de sus realizaciones. Imprevisibilidad es un concepto querido por Frank Gehry, que prefiere la manera táctil de perfeccionar su obra y no las computadoras demasiado predecibles. El diseña algo fractalisado. El proyecto se conceptualiza, una maqueta se realiza y Frank Gehry juega con los elementos, les conecta entre ellos, las partes con el entero para que canten y nos abran a otras posibilidades. No es raro que él quiera retocar su obra años después para darnos otras posibilidades.
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