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l paisaje está al centro de la iconografía metafísica o religiosa desde los Sumerios; Enki, el organizador Sumerio del Cosmos, era representado en una lancha “cuando el cielo se alejó de la tierra, cuando la tierra se separó del cielo, cuando la Humanidad fue sembrada”. Así nació el Horizonte. “Horizontes” es la nueva exposición del Museo Dolores Olmedo: Reúne paisajes de maestros mexicanos del siglo XIX y XX de la colección ING de México. “Horizontes”, porque la diversidad cultural y artística se nota en el viaje que nos propone la exposición, influencias europeas diversas como el fauvismo e impresionismo en el estupendo cuadro temprano del maestro Tamayo “Calvario de Oaxaca”, influencias históricas mexicanas como (la pirámide de) “Palenque” de Federico Cantú con la sobrevivencía de los espíritus en los árboles tortuosos del cuadro. La representación del mundo pasa por el paisaje, una representación subjetiva y sutil, naturalista, humanista, realista... Los paisajes mexicanos son revelados con las huellas históricas y sensibles, información arquitectónica, iglesia, templo, información humanista como esos personajes inmersos en la inmensidad en los cuadros de Johann Moritz Rugendas. Sobre todo, la exposición nos enseña la importancia de la luz, luz domesticada o brutal cada vez tratada con el ojo subjetivo del pintor. Quizás el paisaje está para medir al hombre y su definición temporal. La exposición nos deja libres. De aprovechar, aprovechar la diversidad artística y la riqueza de nuestros “Horizontes” y la pasión por el paisaje.
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