Casa Marbelli

en el Sur de España

Por: Tatiana Muñoz Von Furstenberg. Fotos: Inés Sentmenat.

 
El comedor con sabor nordico. Las sillas similares al modelo Tex de Banak Importa, se han tapizado con un lino de Becara. El servicio de mesa todo de el almacén del Pueblo, descansa sobre una sobria pieza de madera de Etgnicraft. El suelo de piedra se adquirió en Mazari de Época.
 

n ese encanto y belleza de Andalucía, y en especial, el de Marbella, se mezcla el sabor de nuestra tierra, sus alcornoques y olivos, y ese sabor mediterráneo que tanto lo caracteriza, con lo que comparten de aquellos visitantes que de partes más frías de Europa vienen a hacer de estas sus tierras, tierras de glamour, tierras de fiestas, que empezaron con el Príncipe Alfonso de Hohenlohe, fundador de Marbella.

Aun en todo este glamour la gente vuelve sus casas donde busca un refugio, donde se pueda disfrutar de paz y tranquilidad. Hay casas que son un lujo por su entorno. Otras por unos interiores sobresalientes. Esta disfruta de ambos privilegios: de la radiante luz y naturaleza gaditanas junto al equilibrio de una decoración con el sello nórdico de sus autores. En la falta de ostentosidad se refleja esa gran elegancia de vivir.

El año pasado, su nuevo propietario, un inglés que reside largas temporadas en la Costa del Sol, encargó su remodelación a Mark Benson. Cubiertas de tejas viejas sustituyen a las azoteas planas, como en algún momento del pasado debieron de ser y como es tan típico en la zona, el tejado antiguo de aluminio es ahora de madera de iroco pintada en tono turquesa. Mark Benson también se encargo del proyecto de paisajismo que conservó los alcornoques existentes (típicos de la región) e introdujo un gran numero de palmeras, haciendo alarde a esa influencia árabe, que durante siglos han vivido estas tierras, y de cipreses, un toque elegante más nórdico, así como paseos de albero, delimitado por setos de lavanda, que completan el paseo con un aroma delicioso.

 
Pasillo-salón donde se detectan sutiles detalles como el suave tono turquesa de la carpintería de las ventanas, las formas sinuosas de la barandilla de forja de la escalera, realizada por Francisco Pérez y la elección de mesas auxiliares en madera natural y sofás y butacas de tamaño “king size”.
 
Disfrutar del porche en cualquier estación. Bajo una solidad cubierta con entramado de madera, sofá de estética colonial de Cubiña con tapicería de Garin, mesa y banco minimalistas de Ethnicraft y faroles étnicos de El Almacén del Pueblo.
 

Gro Rojahn, de nacionalidad noruega, sabia que su espíritu clásico y mentalidad contemporánea encajaban a la perfección con la arquitectura de la casa. Los suelos de barro cocido o de grandes baldosas de piedra pulida eran una base perfecta para el trabajo el igual que la suave tonalidad de las paredes en color arena. Precisamente por la elección de los tonos blancos que predominan en la casa, Gro nos explica que se vio sujeta a la pauta marcada por el turquesa de las ventanas, por lo que decidió optar por tejidos naturales en gamas de piedra. También la iluminación indirecta y la presencia de obras de arte contemporáneo, se ha sabido conjugar con el sabor clásico predominante.

Los dormitorios y en general todos los cuartos de la casa cuentan con una sorprendente luminosidad. En el cuarto principal, situado en el piso superior, Gro se dejó llevar por su pasión por los linos y algodones naturales, así como por el gusto nórdico, reflejado en la tarima de roble pintada en blanco que cubre el suelo. El cuarto de baño anexo también comparte ese aire intemporal, que invita a la relajación, a contemplar el exterior plácidamente desde la bañera.

Esta casa es un claro ejemplo de la pureza y equilibrio que resulta de un respeto por una tierra presente y arquitectura establecida con el aprecio de otros que vienen a hacer de la bella Andalucía su tierra adoptiva.

 
Un cuarto de baño con sus detalle del pasado, arriba. La tina antigua que se mezcla muy bien con el décor contemporáneo.
 
Las duelas anchas de la recámara estan laqueadas para dar un sentimiento de frescura, a la izquierda. Una banqueta confortable para poner los efectos personales y una vista al exuberante jardin de la villa.
 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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