|
ero Aarnio nació en el frío de Finlandia en 1932. Su primera creación en 1960, fue el taburete champignon. Los primeros fueron hechos en junco pero muy pronto descubrió el interés de la fibra de vidrio, una materia que puede dilatarse con formas cálidas, redondas, orgánicas y con colores francos, el rojo, el amarillo, el blanco… En los sesentas, Aarnio utilizó el plástico en todas sus creaciones. Quien no ha visto su legendaria silla pelota de 1963¿?! Los años sesentas vieron la aparición de los baby-boomers, una pirámide de edad inflada de gente entre 15 y 25 años, que quería otro modo de vivir después de una guerra militar con los excesos de los varios genocidios. La revolución cultural de los países occidentales, de Berkeley a Praga, de París a Woodstock, transmitía una energía nueva. “Amar a su próximo” no era una broma, era una voluntad primera, después de las atrocidades que vivieron los padres. Como las instituciones fallaron en proteger a los pueblos de la barbaridad, había que encontrar nuevas formas de relacionarse con el mundo. Todo respiraba la búsqueda de una nueva era. El sillón pelota es una ilustración perfecta de este sentimiento: un sillón que nos protege del exterior, del ruido exterior, para crear un nuevo mundo, para relajarse o tener una conversación telefónica íntima. Y poco después, un sillón burbuja sin piernas, flotando en el aire, el desafió máximo¡! Aarnio contó que el sillón salió de tierra muy naturalmente. Su esposa tomó las medidas del diseñador sentado en una silla normal y dibujó un círculo alrededor de su silueta, especialmente tomando en cuenta los movimientos posibles de su cabeza. La voluntad original era de buscar la mejor ergonomía para ofrecer un espacio de vida privado, un cuarto dentro de un cuarto. Con la rotación de la pelota sobre su eje, la persona sentada en la pelota puede ver o esconderse del resto de la sala. El éxito del sillón empezó en 1966 en la Feria de Colonia en Alemania. El diseño tan innovador y no convencional llegó a tiempo para ser un éxito mundial. El sillón burbuja siguió, para ofrecer una transparencia, una sensación de intimidad y al mismo tiempo de apertura sobre el mundo, una impresión de ingravidez con la suspensión al plafón del sillón. Pero ya, dos sillones burbuja podían conversar. Las formas amigables, redondas, tenían mucho éxito. Aarnio relanzó su primera creación, el taburete, esta vez hecho de plástico en colores alegres. Estas creaciones tuvieron mucho eco con los niños también. Para ellos, Aarnio construyó la silla “Pony” para jugar con ella, redescubrir el mueble, la silla para los niños que no pueden quedarse sentados, que cambian de posición, que la escalan... Esta vez, la silla es la ganadora imperial y paciente ¡!! La silla Pony aparece como un juguete sobredimensionado. Aarnio pasa su vida en repensar los muebles más funcionales de nuestra vida. Conocemos también a la silla formula, un molde del cuerpo, o la silla jitomate con su color escarlata. La exposición del Franz Mayer nos permite entrar en el mundo muy innovador de uno de los más representativos de los diseñadores escandinavos.
|