La casa de Sofía en México

Por: Anne Sánchez-Osorio. Fotos: Jorge Ávila.

 
En cantera rosada, la casa construida en el tiempo de Porfirio Díaz parece puesta en un jardín de inspiración inglesa del siglo XIX con un gran pasto y árboles espectaculares.
 

ofía y su esposo nos reciben en la escalera de la entrada a su majestuosa casa. Rosas francesas, blancas y ligeramente rosadas acarician el principio de la escalera con balaustre. Sofía canta. Es su tercer disco, apenas salido para las fiestas de Navidad. Canta boleros, canciones de Jazz, melodías cálidas que tocan el alma. Justamente, uno de sus discos se llama “Cosas del alma”. Es su formación de bailarina lo que le ha ayudado mucho a aceptar la disciplina que necesita una cantante, horas y horas de práctica.

 
La biblioteca toda altura con una parte bar y una parte salón. Un par de hélices están de pie cerca de la ventana, como una nostalgia de la aeronáutica antes de la guerra mundial.
 

El eco de su voz resonó en los techos altos de la entrada semejante a un castillo francés. La entrada separa las salas de recepción, gran salón y biblioteca de un lado y por el otro el gran comedor formal, y el pequeño comedor junto a la cocina. Un pasillo con ventanas de gran altura escondido por pilastras en bajo relieve enlaza las dos partes de la casa. Sofía, tímida, nos invita a pasar a la gran sala donde un piano hecho en Chicago, regalo de buena suerte, parece a gusto en la parte rotonda del salón. Al lado un cuadro de Montenegro y sobre la mesa varios libros, uno es sobre la divina María Callas y otros de ballet. El mapa mundi del principio de siglo pasado, es un testigo de su gusto por viajar. Sofía me habla en francés sin acento: “No… no hablo, solamente algunas palabras!!” contesta ella riendo. ¡Pocas quizá, pero sin acento, deber ser su oído musical!

 
El gran salón con techos altos, volumen porfiriano, se termina en una rotonda con el piano de Sofía y a su lado un cuadro de Montenegro.
 

La casa fue remodelada por el arquitecto Jorge Huft para refrescar sin traicionar el estilo porfiriano. Roberto Redo y Gonzalo Altamira darán el toque de decoración. Me encantó el color escogido para el vestíbulo, entre el gran salón y la biblioteca, un azul desafiante para atraer al ojo a la otra sala, donde un gigantesco grabado de París está atravesado por el Río Sena del mismo color azul. La biblioteca se divide entre un bar de la misma madera que la biblioteca y en el lado de lectura un fuego de chimenea. La mesa está preparada en el pequeño comedor con algunas rosas delicadas del jardín. La luz es agradable con su gran ventana. El arquitecto en su remodelación no quería perder los volúmenes originales, las cornisas francesas, las puertas altas en boiserie, la luz que gira alrededor de las ventanas altas. Es aquí que Sofía repite su canto, en una atmósfera francesa y radiante como sus canciones. El titulo de su mas reciente disco?: “Quiéreme y verás..” Un regalo perfecto para San Valentín!!

 
El pequeño comedor es completamente Art Deco francés, el candil, el armario de cristales, la mesa y sillas de la misma madera.
 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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