Decor parisino al lado del Plaza Athenee

Biedermeier en Paris

Por: Anne Sánchez-Osorio. Fotos: Arturo Zavala Haag.

 
Biblioteca. En primer plano un sofá ruso del Siglo XIX en veta de olmo Con una repisa de madera dos lámparas de pie, una de cada lado. Arriba del sofá una pintura, la pintura es del siglo XIX que retrata en Turquía la subida de los barcos sobre la playa y de cada lado acuarelas de personajes turcos. El tapete es un kilim.
 

n el medio del “Triángulo de Oro” de París, se logra unos de los mas bonitos “pied a terre”. El edificio del siglo XIX permite grandes ventanas y volúmenes interesantes para un arquitecto. Entramos en el apartamento, con la bienvenida de dos sillas Biedermeier de cada lado de una consola con pies dorados. Varios sobres de invitaciones, y dos boletos de conciertos esperan sobre el mueble. Al muy talentoso arquitecto Laurent Bourgois, que ayudó en remodelar el apartamento, le fascina la circulación de los cuartos, como distribuir las salas de recepción, las partes privadas… Este apartamento nos recuerda el amor por las raíces, la elegancia delicada de los que habitan el lugar.

 
El recibidor de la recámara. Arriba de la chimenea de mármol blanco, se ve un espejo de madera negra del siglo XIX. Una mesa entre los dos sofás de la famosa Madeleine Castaing. A la izquierda un escritorio de caoba adornado de maravillosos bronces del Siglo XVIII.
 

La memoria esta en los detalles de vida, un cuadro describiendo un paisaje familiar, un tapete comprado a un amigo. Poco a poco se colecciona la vida, con gentileza, con pasión tranquila, con el sentido de hospitalidad que da este apartamento, con sus rincones, sus sillones confortables para charlar, su “fender” (banqueta de chimenea), donde los amigos se posan como los pájaros sobre un hilo silbando sus historias con un cóctel divertido. Los tonos son el amarillo, el azul, el blanco, divertidos a veces por un sofá rojo o un sillón rayado. Pocos colores, para que luzca la colección de arte, un Chirico, un Picasso… La pintura trompe l’oeil de veta de olmo con marcos negros, está para apoyar a los muebles Biedermeier, al sofá, a las sillas y dar una atmósfera central europea.

 
Esta es la parte derecha de la sala, alrededor de la chimenea hay una banqueta que es muy cómoda para que se sienten muchos amigos cuando hay cócteles. A la derecha de la chimenea un dibujo de Giorgio de Chirico, que es el boceto de la pintura que se encuentra en la otra parte de la sala. En el espejo se admira el trabajo en cornisas y molduras del techo.
 

Biedermeier era un movimiento del principio del siglo XIX. El diseño era simple y funcional. El nombre surgió como un broma, una asociación de las palabras Bieder (simple) Meier (el apellido alemán mas común). Las varias chimeneas de mármol blanco o negro fueron instaladas en el origen del edificio. Laurent quería respetar los detalles arquitectónicos originales. Dejó las dos chimeneas en cada extremo del salón, el espejo y sus moldes, las puertas en “boiseries” con sus dinteles, todos los detalles que dan la personalidad a un apartamento. Esta noche vamos a un concierto rap, los boletos en la entrada son para nosotros.

 
Biblioteca. De cada lado del espejo lucen una colección de acuarelas de personajes turcos de Anatolia. Dos bellas urnas de bronce del Siglo XIX decoran la chimenea. Para disfrutar del fuego de la chimenea un sillón confortable recubierto de tela rayada de Valentino y otra de casimir de lana del mismo casimir de lana que está sobre los muros.
 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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