Villa Kerylos

Presencia Helénica en la Costa Azul Francesa

Por Carol Delaroiére. Fotos: Sergio Toledano.

 
Un ángulo diferente de la sala Andron, con su plafón en artesón de madera, su delicado candil, con pantalla de alabastro, desde ahí tenemos la perspectiva hacia el comedor.
 

n uno de los sitios más extraordinarios del mar mediterráneo, entre Niza y Mónaco, en el pequeño puerto de Beaulieu sur mer y en el extremo de “Peira Formiga”, popularmente conocida como Bahía de las Hormigas, surge en los primeros años del siglo XX, la legendaria Villa Kerylos inspirada en la poesía y arte de vivir de la civilización griega del siglo de Pericles.

Kerylos es el nombre de la ave mitológica Alción, pero sobre todo es el sueño hecho realidad del erudito arqueólogo e historiador Theodore Reinach y del talentoso arquitecto Emmanuel Pontremoli. Theodore Reinach fue entre otras cosas un musicólogo que descifró la notación musical de himnos a Apolo.

 
En la sala Oikos dedicada a Dionisios el piano está totalmente disimulado en el interior de un armario de madera, para no romper con el ambiente que se quería crear de la Grecia antigua.
 
Dos columnas dóricas soportan un plafón artesonado con decoración de palmas para un monumental baño de marmol de Carrara.
 

Emmanuel Pontremoli, Gran Premio de Roma (1890), trabajó en la restauración de la Acrópolis de Pèrgamo y otros importantes monumentos. El encuentro de estos dos hombres, amantes de la Grecia antigua hicieron posible que la Villa Kerylos nos traslade a otro tiempo en donde la belleza y la armonía tenían un sentido en la vida cotidiana del hombre. Para lograr cristalizar los sueños de Theodore de Reinach, el arquitecto Pontremoli, trabajó durante casi cinco años (1903-1908), ocupándose desde el diseño arquitectónico, la decoración, el mobiliario, el jardín hasta las servilletas y ropa de casa. Sus colaboradores fueron numerosos y todos ellos de gran talento, como A. Karbowsky (1860-1944) y G.L. Jaulmes (1873-1959), autores de las pinturas y frescos; el escultor P.J.B. Casq (1860)-1944) quién realizó la mayor parte de los estucos de la planta baja.

 
Ángulo de la recámara Ornites, cuya decoración y ornamentos evocan a la diosa del matrimonio y de la feminidad, con motivos de pavos reales, cisnes y escenas del cuidado de la belleza de la mujer. A uno de sus lados una cama vestido de una espesa colcha de lino bordado a mano, y al fondo una ventana que filtra los primeros rayos de la mañana.
 

La residencia Kerylos se construyó sobre los planos de una casa Patricia, que consiste en un patio interior que distribuye las recámaras, las salas reservadas para hombres y las otras para mujeres. Las columnas dóricas, los frisos, las cornisas, los frescos, los pisos, los muebles, todos son de inspiración muy fiel de la Grecia antigua. Nos revela la historia de Apolo, de Dionisios, de Hera y otros dioses griegos. El mármol de Carrara cubre los muros de la sala, para guardar la frescura en el verano. El piso de mosaico fue hecho sobre un diseño original, como todos los pisos de la casa. Cada sala honra a un Dios o a una Diosa. La recamara Ornites (Ave) honra a Hera, la esposa de Zeus, cuyo símbolo es el cisne, que se ve en el lino colocado en la pared. Más arriba en la pared un pavo real. La sala Oikos, está dedicada a Dionosios, y el piano, único anacronismo que tiene esta residencia, está disfrazado en un armario de madera con inspiración griega. Lo más espectacular es la fidelidad a las costumbres de vida, de los tiempos de Pericles, con la cual vivían los dueños de la casa. Como testimonio de esa fidelidad, el comedor Trikilinos, en donde se encuentran tres mesas con su cama. Aquí los dueños comían. Admira el mosaico con el diseño geométrico del piso. El trabajo magistral de reconstrucción de Emmanuel Pontremoli y de Theodore de Reinach, la obsesión de la perfección de cada detalle, nos permite admirar hoy el refinamiento extremo de la civilización griega antigua.

 
Un ángulo de la sala Andron, reservada exclusivamente para las reuniones de hombres, todo inspirado en Grecia antigua. Al fondo dos columnas que marcan el inicio de esta habitación.
 
Esta pequeña recámara, frecuentemente servia para hospedar a algún invitado o para descansar después de los ritos de belleza del cuerpo. Se encuentra entre los dos baños, Niké y Ampelos, y lleva el nombre del héroe local de Eleusis, Triptolemio, quien se encuentra representado en el mosaico central del piso.
 
Comedor Trikilinos. Las originales mesas-camas, utilizadas durante las comidas y cenas, sobre las cuales se recostaban los hombres para disfrutar de los deliciosos manjares.
 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

Suscripción en línea

 
Suscríbase | Contenido | Regresar al Inicio
 
Contacto
Envíenos sus Comentarios