…Seguimos en la locura… en la poesía… Gracias a la total libertad que Emmanuel Picault recibió por parte de sus clientes, se logró quizás crear un espacio más enfocado a lo poético que al diseño, se logró también gracias al uso de los materiales, un reencuentro con el sentido del detalle, de los acabados, de las texturas. Terciopelo jaspeado de color negro en las paredes, antigüedades del siglo 20 pintadas de color oro y suspendidas en un plafón que parece haber desaparecido, columnas de laca negra incrustadas de lineas de bronce… La gama cromática severamente elegida a excepción de toques divertidos de color rojo, se compone nada más de Blanco, negro y oro.Para hacer mentir una vez más al que presencia este peculiar espectáculo, entramos en un espacio totalmente tapizado de mosaico veneciano de color turquesa, el efecto visual de esta alberca al Reves es deslumbrante, pero donde Emmanuel Picault convence aun más, en la serie de bancas cómodamente acompañadas de cojines que permiten al visitante gozar de esta visión acuática suspendida! Dando un recorrido a través del espacio, las columnas forradas de espejo nos recuerdan el lobby bar del Waldorff Astoria, los años 40, elegancia y neoclasicismo como referencia de una mirada divertida y juguetona. Más lejos, una jaula invertida mantiene una ave presa rodeada de plumeros cuyo mango ha sido previamente laqueado de negro!... Seguimos en la locura…en la poesía… Los pájaros que lograron escapar de la elegante jaula, cuyos barrotes metálicos pintados de blanco al alto brillo con remaches de color oro, los pájaros, decíamos flamingos color blanco, deambulan entre una podadora al estilo ingles, una bicicleta de interior, la totalidad pintada de color oro !OUF! Como para evitar una desorientación, Emmanuel Picault colocó una especie de barda, compuesta por cuatro módulos de la civilización Maya, indicándonos los cuatro puntos cardinales y lograr así aun más confusión…! |