EL KAKEMONO
Legado artístico de la Dinastía Tang

Textos y fotos: Rony Liebsohn Litsky

Colección Daniel Liebsohn

ambién conocido como kakejiku, kakefuku, jikumono, jiku y fuku, el Kakemono se origina alrededor del siglo VIII en China, durante la Dinastía Tang, inspirado por los murales tibetanos, pero con la ventaja de ser enrollable, lo que permitía tanto su transporte, como su cambio según las épocas o festividades. Curiosamente, importado por los japoneses y siendo su primer tipo de pintura, son ellos quienes le dan su nombre, tomado de las palabras Kakeru – Colgar y Mono – Objeto. Los Kakemonos japoneses encontraron su función decorativa en las casas de té, en los aposentos donde las geishas presentaban sus espectáculos. En sus principios el Kakemono era la pieza principal dentro de los templos budistas, ampliándose después su uso hacia palacios y casas de nobles y gente poderosa, siempre como pieza central de decoración. Este magnifico Kakemono del siglo XVII refleja en sus hermosos detalles toda su importancia y la delicadeza de su creación. La técnica de tinta sobre papel de arroz, presentaba una gran dificultad al artista, especialmente en los kakemonos de gran tamaño, como éste que alcanza los tres metros y medio de alto, ya que no permitía cambios una vez realizado el trazo. En cuanto a la iconografía, la bata con tema de dragones ejemplifica a un personaje de la realeza China. Este símbolo se utilizaba desde la era del Emperador Huang Di, quien al morir se transformo en Dragón, convirtiendo así al dragón en símbolo Real, y castigando con pena de muerte a cualquier persona que utilizara al dragón en su vestimenta. Así mismo, cabe destacar su tercer ojo, que al estar abierto, representa la total iluminación del personaje según la interpretación budista.

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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