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En los años 80, Ulysse Nardin decidió revivir el arte de cloisonne para relojes. La fabricación de un reloj en cloisonne toma un mes entero. (Es la razón por la cual esta técnica casi desapareció). Entonces, fue muy evidente que para celebrar los 200 años del Kremlin, con referencia a Faberge, Ulysse Nardin lanzó una creación sublime, el reloj Kremlin con su estuche en forma de un huevo fabuloso en esmalte azul a la manera del famoso maestro. Esta pieza de colección (antes de ser producida) requiere un compromiso total con la estética, un respeto de la tradición fuera de lo común, y el know how de Ulysse Nardin.
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