|
l artista nos recibe en su enorme y luminoso taller parisino; sonriente y relajado comenta que decidió: —Ser artista a los 17 años, y a partir de entonces siempre he vivido de mi trabajo de artista, aparte de una breve incursión como mesero en una pizzería que solo duro un mes, desde el principio de mi carrera siempre vendí mis dibujos, primera etapa en la realización de un proyecto, y muy rápido me integré en el mundo artístico francés e internacional.
Hijo de agricultores con pocos recursos económicos recibió una beca de L’Ecole de Beaux Arts para cursar el primer año de carrera, —era mínima pero al menos pagaba el alquiler. Gana el premio el León de Oro de la Bienal de Venecia en 1997, con el proyecto Eau dort, eau d’or, Odor y su trabajo es reconocido a través su creatividad ecléctica.
Sean sus Teddys Bears —La idea era, que un verdadero oso se mirara en el agua y su reflejo fuera un oso de peluche; quería hacer un traje transparente y cerrado, con el que pudiéramos caminar y con la ayuda de un botón a través los zapatos, se suministrase oxigeno; resultando ser independiente del exterior y vivir con su propio oxigeno—; sea c’hyber rallyes o El jabón más grande del mundo, autorretrato del artista realizado con 27 toneladas de jabón, sea 4 Saisons… Ballet, un proyecto concebido a 4 manos con el coreógrafo Anjelin Preljojas, o (POF) Prototipo de Objeto en Funcionamiento; tal como, esa curiosa pelota cúbica que tiene como objetivo ser encajada en la esquina adversaria en un original juego de pelota. La imaginación y el talento de Fabrice Hyber no tienen limites, se define a si mismo como: —emprendedor, vivaz, trabajador, exigente, indomable y realizador.
Nuestro artista gana la convocatoria negándose rotundamente a la idea de: —la realización de un ‘monumento a los muertos’, mi proyecto era realizar un espacio libre, un espacio abierto, un lugar federación en el que el mundo entero pudiera venir y caminar—, así nació L’Artère —Le Jardin des dessins— au Parc de la Villette, enorme rompecabezas de mosaicos de cerámica de 1001m2 de superficie, sobre la historia de la lucha contra el sida desde su aparición.
— Realizar este proyecto no fue fácil, tuve que buscar la fábrica de cerámica más grande del mundo y la encontré en México, fue así como pase 8 meses de mi vida en Guadalajara, una de mis ciudades preferidas del mundo aparte de Tokio, Bergen y Jericó. No es casualidad que después de su estancia en México la paleta de Fabrice Hyber estallara en color. A pesar de su aire despreocupado y su sonrisa transparente de niño travieso nuestro artista esta muy conciente del compromiso que tiene con la humanidad; —el sida por ejemplo a transformado nuestra manera de vivir, nuestra visión del mundo, nuestro comportamiento, lo hemos visto como un problema y al final tenemos que incorporarlo en muestras vidas.
|