
ada quien su definición del amor. Para Julio Galán el amor tenia una dualidad, dos caras en la misma. En su estela, viene el tormento, la traición, el dolor, un culpable. El pintor serial nos presentó los indicios a la vista pero escondió el motivo. El sabía que sin motivo no se puede detener… al asesino. ¿El asesino? Si, el pintor quién reproduce su propia imagen de manera obsesiva. Hera le había prohibido a Narciso de ver su propia imagen, so pena de un castigo mortal. Pero el guapo Julio siguió pintando, intocable, reproduciendo su retrato. Julio Galán sabía que podía pintar hasta que… …El sabía que no quería saber (del castigo), para que su proceso fuera eterno. El pintó a su amiga la muerte en muchas ocasiones, pero en realidad la odiaba como un amor: “amo odiarte”… La mascarada era total. Había que disfrazarse, una manera de ser intocable. Que traje de disfraz más oculto que un traje transparente, como el que llevó a París a la exposición de Thaddaeus Ropac. Los indicios, los tenemos en todos sus cuadros, una reflexión sencilla de su vida; infancia con hermanos y hermanas, especialmente Sofía, varias veces representada en su pintura, los primos en la grande casa burguesa de Muzquiz cerca de Monterrey, infancia con cada vez las mismas anécdotas, la escuela religiosa, los disfraces, regalos de un abuelo viajero y providencial, la visita a la galería de Guillermo Sepúlveda a los 8 o 9 años. Aparentemente, Julio era un niño prodigio, maduro desde los seis años. ¿Entonces, cuando regresó a la infancia con sus muñecas, tortugas, mascotas…? Quizás el niño Julio tuvo el pasaporte para el mundo onírico con otra iconografía importante de su obra: el niño muerto. ¿Quién murió? ¿Quién apareció? Jung nos revela que el ánima es otra representación del alma. Aquí vienen los perros, los conejos, ratones, osos y otros animales familiares que pueblan su obra. Ellos nos piden: “¡Ámame!” No hay agresividad en ellos, sino un destino del que no pueden escapar. Julio nunca quiso mandarnos este mensaje directamente. ¿Complacencia para esas representaciones o evidencia sincera del artista? En “el gato haciéndole el amor a una rosa” el pintor nos invita al juego de su pensamiento y al descubrimiento: El titulo real es una pregunta, probablemente como en todos sus cuadros. En efecto, aparte del lema afuera del cuadro, hay uno escrito abajo en el rincón derecho. ¿Por qué dos títulos? En el segundo Julio quería que leyéramos: “¿Quién perdió en esta historia?” a veces la pregunta está escondida. En la pintura que nos interesa, se trata de un anima haciendo el amor al Cristo (la rosa). A Julio le fascinaba lo oculto y la rosa es símbolo de la pasión del Cristo para los Rosicruzianos. El gato es picado no por las espinas de la rosa sino por un flamingo rojo, un pájaro migratorio como una epidemia. ¿Qué piensa la paloma de todo esto? Parece impotente. Así todo el mundo pierde en la lógica de Julio Galán. Quizás es para no perder, que Julio Galán disfrazaba tantas cosas, para la ilusión de que la vida siempre tiene una historia, poco importa si es verdadera o falsa, sino que sea Historia. La fuerza de la vida es el poder de contar, la fuerza de Galán. Su Historia es diferente de los con quien la gente quiere compararlo. Es una Historia personal. Así nunca Julio Galán pudo ser conectado a una corriente o a un movimiento, porque el pintor pintaba… Julio Galán pintó su historia como el quería verla, así son los artistas. Julio Galán murió el 4 de agosto de 2006.
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