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atmósfera completa que envuelve la experiencia en el Oriental Spa
del hotel Mandarin Oriental Bangkok tiene que vivirse. Desde el recibimiento
para ser conducido a lo que parecería un templo dedicado al culto
del relajamiento, el descanso y la recuperación de cuerpo, mente
y espíritu, todo es gratificante. Se comienza con un té
de cardamomo para la relajación y entramos a una típica
construcción tai en madera de teca donde se ubican las 14 suites
equipadas con baño privado, vapor y revitalizadoras duchas -algunas
cuentan también con jacuzzi y sauna.
Dependiendo del tratamiento que hayamos elegido de entre las 50 opciones
que el spa propone, o la combinación de los mismos (ya sea en sesiones
diferentes o programas de mediodía, un día o tres días),
es el tiempo que estaremos en un éxtasis completo. Lo importante
es que cada tratamiento es ejecutado aplicando la filosofía tradicional
y las modernas técnicas desarrolladas alrededor del mundo. Ya sea
envolturas corporales, masajes o faciales, todos los ingredientes y técnicas
son un verdadero homenaje para el cuerpo.
En el área de terapia de la suite podemos disfrutar de la vista
hacia el espejo de agua donde se hallan lilis, orquídeas y otras
plantas acuáticas. Para complementar los efectos tranquilizadores
que el spa propone, también podemos escuchar una selección
de música de jazz, clásica o música de spa, antes
o después del tratamiento, acompañados por sutiles infusiones
de tés de hierbas.
Pero todo lo que empieza… acaba, y tenemos que regresar a nuestra
rutina diaria: ¡Claro que revitalizados! después de tan benéficos
efectos en uno de los mejores spas de la llamada “capital de los
spas”, Tailandia.
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