XXIII bienal de anticuarios de París

Del 15 al 21 de septiembre de 2006. París. Grand Palais.

 

 

stamos impacientes de descubrir el nuevo techo de vidrio del Grand Palais, adonde regresa la Bienal de los Anticuarios de París, después de una ausencia de varios años, tiempo necesario para la remodelación de este lugar mágico de exposición en el corazón de París. La Bienal tiene sus letras de oro en el mundo de los anticuarios, por la dinámica y la calidad excepcional de las antigüedades presentadas. El esfuerzo magistral de escenografía y el refinamiento de los detalles de decoración que acompañan a la presentación de las pinturas, esculturas, mobiliario, es un encanto y una enseñanza tanto para los paseantes como para los coleccionistas.

Más y más, la tendencia de la Bienal de París es la de presentar un espacio completo, homogéneo de un artista o de una época muy determinada. Así, la Galería Vallois ha mostrado el trabajo de Jacques-Emile Ruhlmann en 1998, Eileen Gray en 2000, o Armand-Albert Rateau en 2004, la Galerie du Passage una decoración con todas las piezas de Jean-Michel Frank… El Art Decó y los años 30 son de nuevo muy celebrados este año y de nuevo el gran artista francés Jean-Michel Frank va a ser muy representado (Galería Vallois). Pero la fuerza de la Bienal consiste en reunir todas las tendencias con lo que nunca pasa de moda, que son las piezas rarísimas por su historia o su calidad. No podemos olvidar los grandes anticuarios, ni las maravillas que vamos a encontrar, en Joyería con Van Cleef and Arpels o en Pintura con la Galería Cazeau La Berodiere o Richard Green.

Lo fascinante es la trayectoria de las piezas presentadas, como el par de gabinetes de Claude-Charles Saunier (Galería Aveline), hechos 4 años antes de la revolución francesa y comprados por el coleccionista ingles William Beckford, que pasó 2 años en París en tiempos de la revolución y que compró mucho arte de los revolucionarios. 200 años después, los gabinetes están de nuevo en Francia esperando un nuevo dueño.

El trabajo tan refinado de unas piezas como el armario de Andre Charles Boulle presentado en la Galería Gismondi nos hechiza y nos lleva al mundo del ebanista, una locura obsesiva de la perfección. Herve Aaron en la Galería Didier Aaron nos ofrece una consola muy clásica del siglo XVIII, en madera dorada con su tabla de mármol. ¿Muy Clásica? Admiramos con detenimiento esta consola “clásica” y podemos descubrir el onirismo esculpido con la precisión de un orfebre, la posible influencia china de los motivos, la influencia italiana de las hojas de acanto. La consola es testigo de la curiosidad por las civilizaciones internacionales que existía en esa época en Francia y la mezcla armoniosa que realizaron sus ebanistas.

 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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