ara
mí la historia del Museo de Arte Popular, es una historia de amistad,
inmensa dedicación y extraordinario compromiso con lo esencial
de nuestra cultura, el Arte Popular. Letras mayúsculas para este
elemento vital de nuestra cultura, letras mayúsculas para Marie
Therese Arango que supo transmitir su deseo, su voluntad, su energía,
su vocación de dar a la Ciudad un museo digno de lo que presenta.
Compromiso hasta dedicar cada minuto de su tiempo a la
recolección de dinero para la construcción del edificio.
Su entusiasmo se contagió tan bien que todo el mundo no paro de
pensar: ¡“Arte Popular”! Ricardo y María Salinas
Pliego no tuvieron un segundo de duda en hacer su contribución
excepcional la Sala de Vida Cotidiana. Elías Sacal también
gran benefactor del museo no se cansa de ver el fantástico resultado
de ochos años de trabajo para tener el mejor. Mejor de las artesanías,
mejor de la dinámica artesanal.
Lo más interesante del museo no es que tiene los mejores artesanos
que si los tiene, sino que hay una dinámica, una libertad de expresión.
Gracias a Juan y Doris Beckmann podemos ver en la Sala que donaron la
expresión de futuros posibles de la artesanía, futuros que
se confunden con la palabra Arte.
Artistas y artesanos tenían hasta poco la misma función,
la expresión de un lenguaje estético, accesible a todos
a través de objetos usuales para los artesanos o simplemente inusuales,
los artistas. La muy refinada María de Médicis, con su esposo
Enrique IV de Francia invitaron a los artesanos, a los joyeros, a los
plateros, a los ebanistas…
A vivir en el Louvre y formar una guilda de arte que solo la revolución
francesa sacaría del palacio real. Para ellos no había diferencia
entre Rubens y un famoso orfebre de Florencia. Ninguna diferencia entre
Diego Rivera y un artesano de Zacatecas.
El arte popular hace el lienzo entre las preocupaciones vitales de una
cultura y sus necesidades. Colores, texturas, representaciones, subliman
el teatro cotidiano del ser humano. La tierra nos ofrece el barro, las
minas la plata, la agricultura el algodón, las selvas la madera;
así va el camino de los medios del arte popular. La riqueza de
nuestra cultura viene de la mezcla de diferentes mundos fantasmagóricos
o sincréticos. Si, las raíces del arte popular se anclaron
en el grito primordial de la humanidad, el arte popular canibaliza su
evolución sin revolución como si fuera natural incorporarla.
Es la razón por la cual el MAP se interesa en mostrar un vaso prehispánico
y su descendiente actual. Fascinante ver las salas dedicadas al Sagrado
y descubrir la integración de las creencias en objetos rituales
o usuales. La incorporación de la simbología católica
a creencias paganas. Por favor bajen las escaleras para ver la magnifica
pieza del famoso artesano Gorki González donada por Erika Hagsater
y pasen un tiempo en la planta baja para descubrir El árbol de
los artesanos de José Alfonso Soteno Fernández, (donación
de Maru Montes de Oca de Heyman) y descubrir el popurrí de mitos
representados de la Grecia antigua, al Génesis y escenas de artesanos
dedicados a su trabajo para nuestro placer.
|