Museo de Arte Popular

 

Por Anne Sánchez-Osorio Fotos: Víctor Benítez

 

 

ara mí la historia del Museo de Arte Popular, es una historia de amistad, inmensa dedicación y extraordinario compromiso con lo esencial de nuestra cultura, el Arte Popular. Letras mayúsculas para este elemento vital de nuestra cultura, letras mayúsculas para Marie Therese Arango que supo transmitir su deseo, su voluntad, su energía, su vocación de dar a la Ciudad un museo digno de lo que presenta.

Compromiso hasta dedicar cada minuto de su tiempo a la recolección de dinero para la construcción del edificio. Su entusiasmo se contagió tan bien que todo el mundo no paro de pensar: ¡“Arte Popular”! Ricardo y María Salinas Pliego no tuvieron un segundo de duda en hacer su contribución excepcional la Sala de Vida Cotidiana. Elías Sacal también gran benefactor del museo no se cansa de ver el fantástico resultado de ochos años de trabajo para tener el mejor. Mejor de las artesanías, mejor de la dinámica artesanal.


Lo más interesante del museo no es que tiene los mejores artesanos que si los tiene, sino que hay una dinámica, una libertad de expresión. Gracias a Juan y Doris Beckmann podemos ver en la Sala que donaron la expresión de futuros posibles de la artesanía, futuros que se confunden con la palabra Arte.


Artistas y artesanos tenían hasta poco la misma función, la expresión de un lenguaje estético, accesible a todos a través de objetos usuales para los artesanos o simplemente inusuales, los artistas. La muy refinada María de Médicis, con su esposo Enrique IV de Francia invitaron a los artesanos, a los joyeros, a los plateros, a los ebanistas…


A vivir en el Louvre y formar una guilda de arte que solo la revolución francesa sacaría del palacio real. Para ellos no había diferencia entre Rubens y un famoso orfebre de Florencia. Ninguna diferencia entre Diego Rivera y un artesano de Zacatecas.


El arte popular hace el lienzo entre las preocupaciones vitales de una cultura y sus necesidades. Colores, texturas, representaciones, subliman el teatro cotidiano del ser humano. La tierra nos ofrece el barro, las minas la plata, la agricultura el algodón, las selvas la madera; así va el camino de los medios del arte popular. La riqueza de nuestra cultura viene de la mezcla de diferentes mundos fantasmagóricos o sincréticos. Si, las raíces del arte popular se anclaron en el grito primordial de la humanidad, el arte popular canibaliza su evolución sin revolución como si fuera natural incorporarla. Es la razón por la cual el MAP se interesa en mostrar un vaso prehispánico y su descendiente actual. Fascinante ver las salas dedicadas al Sagrado y descubrir la integración de las creencias en objetos rituales o usuales. La incorporación de la simbología católica a creencias paganas. Por favor bajen las escaleras para ver la magnifica pieza del famoso artesano Gorki González donada por Erika Hagsater y pasen un tiempo en la planta baja para descubrir El árbol de los artesanos de José Alfonso Soteno Fernández, (donación de Maru Montes de Oca de Heyman) y descubrir el popurrí de mitos representados de la Grecia antigua, al Génesis y escenas de artesanos dedicados a su trabajo para nuestro placer.

 

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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