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casi un año, me enteré que Nicolás, mi colega y gran
camarada, había sufrido un derrame cerebral, entrando a un elevador
en el hotel más elegante y sofisticado de Buenos Aires. Y me pregunté
¿Qué estaría haciendo Nicolás ahora en Buenos
Aires? Bueno, siempre andaba del tingo al tango…fiesta tras fiesta:
viaje tras viaje, celebración tras celebración.
Desde que casó con Anne (su máxima ilusión) se convirtió
en su chevalier, siempre juntos y cada vez más enamorados y dependientes
el uno del otro… ¡Gran pareja!
Experiencias, recuerdos, vivencias que se quedaron en la memoria. Para
Nicolás la realización de llegar a ser reconocido, el logro
en un joven entusiasta que dejó su natal Puebla buscando un sueño,
¡Conquistar París! Y lo hizo; con escasos medios económicos
aprendió junto con otros compañeros mexicanos a andar en
sus calles, museos, restaurantes y a codearse con un mundo sofisticado
y difícil como lo es el parisino.
El tiempo pasó rápido, muy rápido…se nos fue
la vida. Después del percance que sufrió, Nicolás
ya nunca regresó… y permaneció por meses en ese profundo
sueño… para siempre…. Y me quedé pensando ¡otra
vez!... cada ocasión que he perdido un ser querido y que significó
algo en mi vida, me he quedado con las ganas de decirle lo que pensaba
realmente de él, quizás por orgullo o por decidía.
Me faltó decirle que lo admiraba, que disfrutaba mucho de su compañía
y que me gustaba compartir sus alegrías y sus tristezas. Otra vez,
me faltó decirle que sus enseñanzas habían sido importantísimas
en mi vida. ¡Otra vez! Mis pensamientos se quedan huecos.
Pero helás… hay esperanza, platico con Anne y el sueño
de Nicolás, su segundo amor, la revista Casas&Gente, continuará
con su estilo de vida, sus gustos y sus ilusiones.
Nicolás seguirá con nosotros a través de Casas&Gente.
No se fue del todo… sigue la celebración de la vida, con
ese toque de locura y de sorpresa que él tanto disfrutaba y que
nos contagió a todos…. ¡Gracias Nicolás!
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