El arte de descubrir

El placer del descubrimiento es compartirlo

Por Anne Sánchez-Osorio Foto: Nicola Montecchi

 

 

ue delicia quedarse en el DF un domingo; vamos a ir a La Lagunilla! Es el reino de los objetos, de sus historias y del encuentro entre un mundo imaginario y el Sagrado humano en diseñar, crear, facilitar, contar y re-contar la aventura humana en tasas, copas, mascaras, lámparas, ceniceros… Todo se entrelaza sin malicia, sin agresividad, ofertando al próximo dueño. El vendedor sirve únicamente de transmisor, un lienzo invisible en la trayectoria del objeto. ¡Que delicia!
La mezcla total no solamente es permitida, sino favorecida para que la búsqueda sea total y que la coincidencia tome su definición vital. ¡Vamonos en el camino caótico de la acumulación para el encuentro divino!


Para empezar el paseo necesito vitaminas, para asegurar el ojo: “¡Un jugo de naranja por favor!” Siempre el mismo, jugo puro. Normalmente nunca compro jugo de la calle, pero aquí en La Lagunilla ¡estamos en otro País! En un segundo, seguramente empieza la fantasía. Primera decisión: ¿como empezar?... ¿Izquierda? ¿Derecha? Este momento de indecisión es crucial. Nuestra intuición va dictar todo... Dando una gran respiración para aspirar lo que queda del pasado, el polvo fino de los años, un trazo de perfume imperceptible que nos gusta, algo indecible que nos lleva a la magia, tomo la decisión irreversible.


El desafió inmenso es de reconocer el símbolo, el signo, el indispensable, la piedra que completa nuestro edificio en todo este bric a brac. ¿Aquí, en este stand…, o mas allá…? Buscamos, sin limitación, sin prejuicio. ¿A qué vamos a dar una nueva historia? ¿A un espejo, a una jarra, a una bolsa, a una mesa? ¡Hoy es el día! Escondido por un falso Botero, detrás de una pantalla abollada, debajo de una pila de cucharas oxidadas, la maravilla me mira un poquito asustada. ¡Mi maravilla! El corazón toca más fuerte. “¿Qué vas a hacer con esto Cheriquita?” Me pregunta Nicolás. “Es para Cuernavaca.” “¡Que maravilla, Extra-Ordinario!” … El placer del descubrimiento es compartirlo.

 

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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