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Huston nos abrió las puertas de su casa de Beverly Hills, aunque
su agenda estaba saturada con la salida de varias películas en
donde él figura como “Marie Antoinette” de Sofia Coppola
y la nueva película, por estrenarse, de Joel Schumacher “Number
23”
En los últimos años Danny Huston nos ha acostumbrado a la
salida de muchas películas y mini series, y se convirtió
en un actor muy solicitado, su carrera empezó como director, con
películas como Big foot en 1987, a la edad de 25 años y
no ha parado hasta ahora para nuestro encanto.
El quería presentarnos al tesoro de su vida su hija Stella, quien
si lo desea va a ser la cuarta generación de cineastas de la Dinastía
Houston. Stella es una niña divina, optimista, positiva, alegre
como su papá. Nos obsequió flores con una sonrisa encantadora.
La historia Huston empezó con Walter el Papá de John, que
actuaba en la película de su hijo “El tesoro de la Sierra
Madre”, por esta película Walter Huston, se llevaría
el Oscar a la mejor actuación. Danny Huston dice seguir los pasos
de su padre John. “Sé que compararme con él es hacerlo
con un gigante pero, a diferencia de lo que ocurre con otros hijos de
grandes genios, yo no lo he padecido jamás; para mi él es
un gigante protector, me resguarda de los rayos fuertes del sol, y me
encuentro muy cómodo a su sombra”.
Danny tenía un año cuando vino la primera vez a Puerto Vallarta,
cuando su padre se encontraba filmando “La noche de la iguana”
(1963). Vallarta era entonces un pueblito de pescadores sin mucha acción.
“No tengo recuerdos propios de esta época pero mi Padre me
contaba que antes de aterrizar, el avión daba una primera vuelta
al ras para ahuyentar a las vacas de la “pista”. Danny regresó
cuando su Padre vendió su casa en Irlanda para mudarse definitivamente
a Las Caletas, donde pasó muchos veranos y navidades.
Localizada en una ensenada al sur de Vallarta, la casa en la playa era
un lugar muy sencillo y contrastaba considerablemente con la propiedad
irlandesa, donde había pinturas y muebles finos y se practicaba
la cacería de zorros. Sin embargo Danny reconoce algunas similitudes
entre los dos países, como el hecho de que sus banderas tengan
los mismos colores y que se respire cierto aire de misticismo aunado a
la ironía y una enorme pasión por la vida. A mi papá
le encantaba refugiarse en Caletas porque hacer una película involucra
tratar con muchísima gente y una gran actividad dentro del set.
En México estaba tranquilo, jugaba backgammon y tenía un
chef magnífico, Archie. Êl ya murió pero su esposa,
Cinthya, con sus recetas, tiene uno de los mejores restaurantes de Vallarta,
Archie’s Wok.
Por cuestiones familiares Danny fue mucho a Vallarta cuando niño,
y continuamente regresa. “hay mucha gente que me quiere y que quiso
a mi padre, como Jan Lavender, Benjamín Suárez, Alejandro
Colunga y Helena Kalianotis, y muchos más a quienes considero una
extensión de mi familia”.
Hablando de México, el nos confiesa: “Siempre me emocionan
las cosas que involucran a México; es un país muy cercano
a mi corazón. Ahora me ha dado por revisar unos libros de arte
que me dio mi papá; tal vez tengo como 50 sobre México,
la mayoría de arte precolombino y artistas como Tamayo y Colunga”.
También está muy pendiente de las películas mexicanas:
es maravilloso ver a estos talentosos cineastas contar con una buena distribución
de sus obras y saber que está pasando a nivel cultural en México;
creo que es un momento muy grande, muy emocionante para la creatividad
de los mexicanos.
Danny Huston y su hija Stella
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