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costa del Pacífico mexicano en los Siglos XVII, XVIII y principios
del XIX, tuvo una gran actividad de intercambio cultural y comercial entre
Asia y América, a través de la Nao de China o El Galeón
de Manila, embarcaciones que eran construidas tanto en Bagatao, Filipinas,
como en Autlán, Jalisco. En ellas se transportaban especies, sedas,
lacas, y como un tesoro especial: los marfiles, tallados generalmente
para el mercado europeo y novohispano con temas sacros; imágenes
que parecen contener su propia esencia mística dentro de este apreciado
material.
Seguramente creados por el mismo taller en el Siglo XVII, estas piezas
de factura indoportuguesa, muestran al Niño Dios salvador del mundo
en dos diferentes posturas de bendición; representando la fortaleza
y la pureza encarnada en marfil, mientras traviesos se bañan de
sol, sin importar las consecuencias del craquelado, en las bellas playas
del Antiguo Puerto Las Peñas, hoy Puerto Vallarta.
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