éctor
Vasconcelos necesitaría varias vidas para cumplir todos sus deseos.
Embajador con nombramientos en Dinamarca y Noruega, pasando de un idioma
a otro, del francés al inglés, del español al alemán,
como un camaleón que absorbe la cultura de cada país que
visita. No lo tiene solamente de su educación en Oxford y en Harvard
si no también porque pertenece a ese mundo muy selecto, el de los
profesionales de la música clásica. La música es
un idioma universal compartido por gente que atraviesa los siglos y los
continentes. Por eso, Héctor Vasconcelos, hijo del gran escritor
y político José Vasconcelos, es también el embajador
infatigable de la música clásica y utiliza todos los artificios
para acercarnos a los grandes, a los geniales músicos de nuestro
mundo.
Perfiles del Sonido, su ultimo libro nos presenta sus encuentros con los
maestros, los virtuosos, los tenores mas conocidos y nos introduce en
la máquina de la música clásica. Divertido y fascinante.
¡Mi esposo me robó mi libro dedicado por Héctor!
Todo es música para nuestro embajador, incluido el nombre de sus
impresionantes San Bernardos Kirsten, así llamada en memoria de
la gran soprano wagneriana Kirsten Flagstadt y Otto en honor del gran
director de orquesta alemán Otto Klemperer. La música calma
a las fieras: no hay perros mas relajados que esos dos monstruos. Ellos
hablan de Chopin para despertar, de un Bach para la comida. ¡¡¿Hablan?!!
Deben hablar. ¡Héctor tiene fotos de Kirsten, de sus antecesores,
del primo de Otto en su biblioteca! ¡Una familia de San Bernardos!
Es el talón de Aquiles de Héctor, ama a sus perros, acompañantes
silenciosos en el mundo maravilloso de la música.
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