Hotel Faena Starckissimo

 

Por: Andrea del Corral Producción: Nicolás H. Sánchez-Osorio Foto: Pedro Barrera

 

 

ola, Philippe Starck! Vengo a disfrutar de la dolce vita de Buenos Aires.” El Peugeot cruzó Puerto Madero, la nueva zona de moda de la capital, de donde salió hasta poco el grano argentino para Europa, creando fortunas para las familias establecidas del país, patrocinadores del estilo francés de la ciudad. Esta zona está delimitada por los canales donde los barcos embarcaban el trigo. Ahora, cafés y restaurantes se esparcen frente al agua dócil. Los graneros remodelados parecen barcos inmóviles, muy estrechos, y altos, esperando al mar de una juventud elegante y alegre. El coche paró frente del lado estrecho del Barco Faena, un edificio de ladrillo. Inmediatamente atendida por eficiente botones, pasé por una terraza protegida antes de entrar en el mundo de Starck, donde las referencias dimensionales son revueltas. Aquí, un hall espectacular por su altura donde la luz se refleja sobre los espejos de Baccarat, nos invita en el viaje de Alice en el país de Starck.

Todo es lujoso, el tapete, los colores, la cortina monumental que divide la galería de entrada. Al contrario, la recepción un espacio intimo, olvido los mostradores hostiles que normalmente protegen los concierges de los huéspedes. Aquí podemos sentarnos después de las horas de vuelo, antes de conocer nuestra recámara. Maravilla de confort, la exigencia de Starck se nota en los detalles, luces acariciantes, cortinas de terciopelo lujoso que se abren con un botón eléctrico, pantallas de televisión planas, duchas en las que cae el agua como una cortina de lluvia. Ya refrescada, preferí tomar un desayuno en el bar, lugar de encuentro para los ejecutivos entusiastas. Dos restaurantes ofrecen un atmósfera completamente diferente. Así es el genio de monsieur Starck. Con él podemos pasar del gigantismo a la intimidad, de lo formal al country store, del mundo real al onirismo de los unicornios blancos del Bistrot, el restaurante ineludible para el jet set de Buenos Aires. Bravo a Philippe Starck, su primer proyecto en Sudamérica. Esperamos su segundo, quizá una playa para relajarnos. Bravo al Hotel Faena por saber traducir la exigencia de Starck y mantenerla para el placer de todos. Bravo al servicio que interpreta fantásticamente bien el universo perfecto del Hotel Faena.

 

 

 

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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