ola,
Philippe Starck! Vengo a disfrutar de la dolce vita de Buenos Aires.”
El Peugeot cruzó Puerto Madero, la nueva zona de moda de la capital,
de donde salió hasta poco el grano argentino para Europa, creando
fortunas para las familias establecidas del país, patrocinadores
del estilo francés de la ciudad. Esta zona está delimitada
por los canales donde los barcos embarcaban el trigo. Ahora, cafés
y restaurantes se esparcen frente al agua dócil. Los graneros remodelados
parecen barcos inmóviles, muy estrechos, y altos, esperando al
mar de una juventud elegante y alegre. El coche paró frente del
lado estrecho del Barco Faena, un edificio de ladrillo. Inmediatamente
atendida por eficiente botones, pasé por una terraza protegida
antes de entrar en el mundo de Starck, donde las referencias dimensionales
son revueltas. Aquí, un hall espectacular por su altura donde la
luz se refleja sobre los espejos de Baccarat, nos invita en el viaje de
Alice en el país de Starck.
Todo es lujoso, el tapete, los colores, la cortina monumental
que divide la galería de entrada. Al contrario, la recepción
un espacio intimo, olvido los mostradores hostiles que normalmente protegen
los concierges de los huéspedes. Aquí podemos sentarnos
después de las horas de vuelo, antes de conocer nuestra recámara.
Maravilla de confort, la exigencia de Starck se nota en los detalles,
luces acariciantes, cortinas de terciopelo lujoso que se abren con un
botón eléctrico, pantallas de televisión planas,
duchas en las que cae el agua como una cortina de lluvia. Ya refrescada,
preferí tomar un desayuno en el bar, lugar de encuentro para los
ejecutivos entusiastas. Dos restaurantes ofrecen un atmósfera completamente
diferente. Así es el genio de monsieur Starck. Con él podemos
pasar del gigantismo a la intimidad, de lo formal al country store, del
mundo real al onirismo de los unicornios blancos del Bistrot, el restaurante
ineludible para el jet set de Buenos Aires. Bravo a Philippe Starck, su
primer proyecto en Sudamérica. Esperamos su segundo, quizá
una playa para relajarnos. Bravo al Hotel Faena por saber traducir la
exigencia de Starck y mantenerla para el placer de todos. Bravo al servicio
que interpreta fantásticamente bien el universo perfecto del Hotel
Faena.
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