eticia
la Riviere se desliza en los salones espaciosos y amortiguados del Sofitel
de Buenos Aires. Leticia está orgullosa de su ciudad y del hotel
que representa. Nos explica la historia de la Torre Bencich, el edificio
neoclásico y art-decó, ubicada en el famoso barrio del Retiro.
Construida en 1929 por la firma de arquitectos de mucha reputación
Calvo, Jacobs y Giménez, la torre era un proyecto muy ambicioso
en su tiempo, la torre mas alta de Buenos Aires, 80 metros. Hay una vista
estupenda sobre toda la ciudad en los últimos pisos. El hotel sigue
superándose y su remodelación en 2002 demuestra lo único
que es el edificio.
El Lobby de inspiración francesa se asemeja a un suntuoso gazebo.
Pierre-Yves Rochon rediseñó el interior del hotel: Elegancia,
materiales lujosos, colores sutiles, luces suaves nos invitan al mundo
exclusivo del bienestar, un oasis de confort y de sofisticación.
Nos encantaron los detalles de bienvenida, los bombones de Lenotre en
su copa elegante, flores de temporada para sentirse “at home”.
Bajando a la biblioteca, nos sentamos en los mullidos sillones alrededor
de la chimenea, pero no empezamos a leer toda la historia de Argentina
que existe en la biblioteca, preferimos charlar de los lugares de tango
de la ciudad. Nos decidimos por Rojo Tango. Pero antes no pudimos resistir
al ambiente de Jazz del café Arroyo, con sus banquetas negras y
sus pinturas alegres. Nunca pudimos salir del hotel, el menú del
restaurante Le Sud era demasiado tentador, el Chef Thierry Pszonska fue
alumno de Jacques Lameloise mi preferido tres estrellas en Borgogna. ¡Si
Thierry aprendió bien!
Lástima nos vamos mañana después de disfrutar la
alberca con su mural de paisajes abiertos. La excelencia del Hotel Sofitel
de Buenos Aires se ve en todo el estilo de vida que ofrece. Vamos a extrañarlo
mucho.
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