Desde
1967, Gibert & George han construido a cuatro manos una de las mas
importante obra de nuestro tiempo. Los famosos duetistas del arte contemporáneo
van a celebrar en 2007 cuarenta años de unión artística
y personal con una gigantesca retrospectiva en la Tate Modern Gallery
en Londres.
El primer encuentro fue en 1967, en un corredor de la prestigiosa escuela
de Arte Londinensa, Saint Martin’s School. “Le coup de foudre”
dirá George. En esta época, Gilbert, 24 años, un
Italiano del Norte de Italia, Los Dolomites, masculla muy pocas palabras
de ingles. George, el elegante británico, tiene un ano mas que
Gilbert. Abandonando sus apellidos, los dos artistas juntaron sus nombres
para ser una voz, un blasón. Dos artistas van a confirmar una obra
de arte. La primera vez en esta época! Imaginativos, entusiastas,
ambiciosos, se definieron como Esculturas Vivas. Parecidos a los Dandys,
así levantan cada instante de sus vida al nivel de Arte: “Dos
vidas como una misma grande escultura.” Dicen ellos. ¡Eso
podría ser una definición del amor intenso! Gilbert &
George se galvanizan en una carrera de vida pasándose el relevo
sin cesar, sin parar.
Aunque un amigo de más de diez años, pasando horas, días,
meses a preguntar en total libertad todas las preguntas que quería
(*), el misterio de esta relación fusional queda intacto. Uno empieza
una frase que el otro termina. Nunca les vi en desavenencia, aun por un
detalle. Cuando los pregunte sobre este tema: “ ¿Nunca se
riñen?” Echaron la pregunta con un definitivo: “ ¡No
nos interesa!” Como si, desde años, sin esfuerzo, sin sacrificio,
se fundieron en una substancia única. Los escuchemos hablar:
Gilbert: juntos, somos muy eficiente. Solo, no podría serlo. No
se lo que podemos hacer solo.
George: Nada.
Gilbert: pero los dos somos muy complementarios....
George: ...Vigilamos el uno al otro....
Gilbert: Llenamos nuestras lagunas, nuestras fallas mutuales. Una relación
muy positiva.
George: Como una fuerza dulce.
Gilbert: Mis talentos y los tuyos se equilibran mutuamente. Es fabuloso
lo que podemos hacer, esas imágenes (pictures en inglés)
que alcanzamos a inventar... (...) ¡Solo, en el estudio, yo tomaría
las de Villadiego! Esta sola idea me aterra.
No es por coincidencia que Gilbert & George han elegido la hoja de
Ginko para su exposición en la ultima Bienal de Venecia. Doble
en su unicidad, este hoja encarna en Oriente la longevidad y la continuidad.
El Ginko sobrevivió a las catástrofes que han desquiciado
la tierra: del largo invierno prehistórico, milenio de tinieblas,
a la catástrofe moderna de Hiroshima. Este árbol beatifico,
heredero de una edad de oro, los artistas le han plantado en nuestro infierno
moderno. Abundando como una copa bienhechora, el Ginko Biloba destella
con sus hojas de oro, alejando los espíritus del mal.
* Gilbert & George Intimate Conversations with François Jonquet.
Phaidon.
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