demás
de ser el más famoso dermatólogo en Buenos Aires, el doctor
Alejandro Cordero es un gran amante del arte. Forma parte de la Fundación
del Hospital de Clínicas, de la Asociación Amigos del Museo
de Arte Decorativo de Buenos Aires y de la Fundación del Teatro
Colón. Viaja constantemente por Europa: Londres y París
para visitar a sus amigos, quienes le tienen en gran estima, algo muy
natural porque él es encantador. En cada viaje no puede evitar
comprar más objetos de plata o de porcelana, es un gran coleccionista.
Su Mamá Rosario Jiménez Zapiola, de familia de gran abolengo,
dedicaba su tiempo libre a la pintura. Cambio su residencia (ver número
148 de Casas&Gente), y se mudó al departamento de su Mamá
recién fallecida. El departamento está compuesto de dos
pisos más una terraza con piscina y una vista sensacional. Alejandro
decoró muy bellamente, él mismo, su departamento y los artífices
de la terraza y de la remodelación de la casa fueron los arquitectos
Juan Constanzo y Marcelo Nougues. Alejandro es una persona con múltiples
ocupaciones, y todavía tiene tiempo de recibir amigos y compartir
con ellos exquisitas cenas. Cuando estuve en su casa como invitada el
menú fue: Petits souffles suisse con truffas, magret de pato, islas
flotante, con vinos deliciosos. Ser invitado a su casa es un encanto.
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