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a perla al ser la materia preciosa más antigua se le considera
también como la primera joya utilizada para conjuntos y ornamentos.
Esta gema cuyo uso en un principio fue exclusivo para reinas, princesas
y personajes de la realeza, hoy en día es la joya preferida de
personas que llegan a pagar más de US $10,000 por una perla perfecta.
Su belleza radica en los ojos del que la mira ya que cada perla tiene
una identidad propia que nace de un proceso orgánico, lento y sujeto
a los cambios de clima y del océano; debido a que se desarrolla
en el corazón de más de una variedad de moluscos, mejillones
u ostras, resultando imposible obtener su producción en serie.
En la última década ha aumentado la fuerza del mercado de
la perla hasta un 42 por ciento al abrir las puertas a un nuevo ciclo
que proviene de las colecciones más recientes de prêt-à-porter
y de Alta Costura donde se refleja en su máxima expresión
los estereotipos de los años 20’s y 50’s donde la perla
es la preferida.
Las perlas de Tahití, más corrientemente conocidas como
perlas negras, se encuentran cultivadas exclusivamente en las aguas trasparentes
de los lagos de la Polinesia francesa, en el corazón del Pacifico
sur. Perla única buscada por su rareza excéntrica e infinita
variedad de tonalidades que da nacimiento a maravillosas creaciones; no
existe ninguna otra variedad que se le acerque debido a que su color es
más variado y su nácar más resistente.
Los joyeros creativos y los diseñadores de ropa adoptaron la perla
de Tahití como el símbolo de un lujo moderno. Personalidades
tan fuertes como Karl Lagerfeld, Jean Paul Gaultier, Alexander McQueen,
Jamil Kanza y Georges Chakra convirtieron la perla tahitiana en parte
preciosa de sus colecciones.
Esta gema tiene el poder de rejuvenecer a un diseñador, relajar
una postura estricta, caracterizar al hombre o mujer que la porta y en
una sola palabra: seducir.
www.perlesdetahiti.net.
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