BRANDY DE JEREZ

El espíritu del vino

Por Nicolás H. Sánchez-Osorio

 
La selección de vinos a emplear, el tiempo y ritmo de destilación y el proceso de añejamiento, hacen de cada gota de Brandy, una receta irrepetible que sólo el maestro destilador, copa en mano y guiado por su intuición y sabiduría puede resolver artísticamente.

uentan los conocedores que desde tiempos ancestrales, los capítulos dorados del Brandy se escriben desde una pequeña región situada al Noroeste de la Provincia de Cádiz... Jerez, cuna de una de las bebidas de mayor renombre a nivel mundial.


En el año 1985, quedó reconocida por primera vez la Denominación “Brandy de Jerez” y el 31 de julio de 1987 se aprobó el Reglamento de la Denominación y su Consejo Regulador, cuya función es desde entonces, garantizar y verificar la calidad y el cumplimiento de las rigurosas normas de elaboración, que le dan reconocimiento y prestigio mundial a los brandies que ampara y fomenta este Consejo.


El Reglamento de la Denominación distingue tres categorías de Brandy de Jerez según la duración del proceso de envejecimiento y su elaboración: Solera, Solera Reserva y Solera Gran Reserva.


Una ancestral inquietud del hombre ha sido la búsqueda de alma en los cuerpos, el distinguir y separar las partes que constituyen un cuerpo para entender qué es lo que lo distingue de otros. Hablando de bebidas alcohólicas, esto es la destilación.


Brillant-Savarin pensaba que a medida que se perfecciona la destilación, se descubre en el vino “la causa de la exaltación del sabor que da al paladar una excitación tan particular”.


Para el Brandy de Jerez se utilizan dos tipos de aparatos de destilación: Las alquitaras y las columnas de destilación.


Los primeros son alambiques de cobre, de forma tradicional y alimentados con fuego directo, producido por leña de encina o vapor de carga discontinua.
La columna de destilación se compone de alambiques modernos y eficientes de carga continua.


El Brandy se distingue del resto de las bebidas espirituosas por ser la única que procede del vino, de ahí sus especiales y exclusivas características organolépticas.
Además, sólo en el Brandy podemos percibir los recuerdos de su origen. Cuando aspiramos su aroma o cuando apreciamos su bouquet en boca, nos remite a la región y al vino del que procede, en especial el Brandy de Jerez, destilado de vinos limpios y de los cuales se obtienen las aguardientes (holandas), que le han de conferir su carácter muy particular.


Durante el añejamiento, las holandas son contenidas en Botas (Barricas) de roble americano previamente envinadas con vinos de Jerez (finos, olorosos, amontillados, manzanillas entre otros...). Estas Botas continuarán robusteciendo al aguardiente con sus gustos, aromas y sabores en su viaje de maduración hasta convertirse en el mejor Brandy... en Brandy de Jerez.



 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

Suscripción en línea

 
Suscríbase | Contenido | Regresar al Inicio
 
Contacto
Envíenos sus Comentarios