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excepcional silla en forma de góndola representa con mucha claridad
las inquietudes del movimiento neoclasicista en las artes decorativas.
El universo de creadores en aquel momento de transición entre un
siglo y el siguiente se volcaron en busca del origen del diseño
mobiliario es por eso que esta corriente estética intervino en
la creación de muchos artistas como una fuente inagotable de diseños
cuya influencia podía rastrearse a Grecia, Roma y hasta el Egipto
Antiguo. Es peculiar que en otras disciplinas artísticas de la
época, la filosofía clásica motivó una simplificación
de los detalles y los ideales de la creación arcaica se retomaron
como norma para generar un espíritu humanista no sólo en
la arquitectura sino en la pintura, la música, el teatro y todas
las artes.
La inspiración de esta pieza está vinculada a dos asientos
de mármol que descansan uno en el Vaticano y otro en la iglesia
de San Gregorio en Roma. Charles Heathcote Tatham, arquitecto inglés
de la época, los reprodujo en 1799 por medio de grabados que realizara
durante sus viajes a Italia; con base en dichas ilustraciones se realizaron
otras dos sillas doradas que se entregaron al príncipe regente
en la casa Carlton según hace referencia un libro llamado “La
casa Carlton: Las Glorias Pasadas del Palacio de Jorge IV en Londres”
publicado en 1991. El propio arquitecto entregó las piezas que
se ubicaron en el gran salón del terciopelo azul en 1813, según
se ha comprobado por el registro de la venta, los asientos fueron tapizados
con dicho material pero pronto fueron trasladados al antiguo salón
de trono y finalmente al nuevo salón del trono sufriendo adaptaciones
acorde al espacio que ocupaban.
La silla, siguiendo la tradición técnica del momento, tenía
un cuerpo de pino revestido en caoba tallada; las esfinges de ambos lados
de los descansos para brazos representan dos criaturas con cuerpo de león,
en posición sentado, de su lomo nacen un par de alas, tiene rostro
humano y pecho de mujer. Los egipcios usaron este monstruo para representar
el poder del faraón, aunque las alas son parte del sincretismo
mítico-religioso de las civilizaciones antiguas. El diseño
del respaldo se funde con la cola de las esfinges creando altorelieves
en forma de hojas que se anticipan al art nouveau. La silla en forma de
“U” se sostiene en las garras de los seres mitológicos
trabajadas como incrustaciones de metal y éstas sobre unas esferas
típicas de la época.
Ariane Dandois Antiquaires
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Saint Honore París, 75008
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