JEAN Moreux

Un último neoclásico del siglo xx

Por: Huguette Torres Fotos: Luc Bouveret

 
La mesa de superficie rectangular, foto superior, es de ébano macizo cuya cornisa fue detallada con molduras en su parte inferior. Descansa sobre patas con forma curva que dan lugar a dos arcos superpuestos. Las butacas se sostienen por dos patas en forma estípite sobre un cubo a la usanza del neoclásico, arriba. El asiento tiene ligeramente la forma de un trapecio y del respaldo nacen los descansos para los brazos de forma curvilínea. Están tapizadas con tela de Aubusson.

a humanidad vivió en el inicio del siglo XX tanto las virtudes de la revolución tecnológica, como sus consecuencias culturales. En cada estrato, la relación del hombre con su ecosistema se fue transformando rápidamente generando escenarios cuyas circunstancias marcaron el tejido social y la forma de apreciar al mundo. Moreux vivió en este caldo de cultivo nutriéndose de los contrastes entre la guerra y la paz, entre la tradición y las vanguardias. La capacidad y la calidad de su trabajo le ganaron la admiración de sus contemporáneos con quienes decidió retomar los valores de la estética clásica. La belleza en el arte para Moreux, debía estar orientada al legado grecorromano cuya respuesta se enfrentaba al eclecticismo prevaleciente que oscilaba entre la experimentación y las corrientes como el déco y el nouveau.


Moreux estudió arquitectura y además tomó cursos de Historia del Arte en la escuela del Louvre y de arqueología en Chartes, pues consideró que en su momento la Escuela de las Bellas Artes actuaba con negligencia ante las fuentes de la arquitectura clásica como Blondel o Perrault.


La inquietud irrefrenable de Moreux se vertía en la pintura y siempre llevaba consigo un cuaderno de bocetos con el que se inspiraba al realizar su labor dentro del diseño. Trabajó investigando diversos oficios como la talla en madera y la forja en metal para realizar sus muebles considerados dentro de una etapa progresista. Su realización en las artes decorativas evoluciona cuando recrea algunos modelos de la antigüedad tras realizar con su amiga Bollette un viaje a Italia. Moreux retoma en su trabajo un lenguaje arquitectónico y pone de moda los ambientes naturalistas, que para los años 30’s habían evolucionado hacia una tendencia neobarroca.


Su necesidad de aprender lo guía a emprender una carrera como museógrafo y posteriormente se torna paisajista. En 1939 se casa y durante la ocupación nazi se afilia al estado francés que al término de la guerra le concede participar en la reconstrucción de la Francia devastada por la guerra. Su excelente labor le merece el cargo de arquitecto y jefe de los edificios civiles y del propio Palacio Nacional. Se le recuerda por haber restaurado algunas galerías del Louvre, labor que lo consagra como Oficial de la Legión de Honor en 1953 poco antes de su muerte.

Luc Bouveret Antiquaire

Quai Voltaire 7.

París, 75007

Tel: 33 1 40 20 91 21


 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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