a
calle donde vive Alejandra no aparecía en la edición 2000
de la Guía Roji que poseo. Sin embargo su casa está ahí
donde también opera la Fundación Niños en Alegría.
En un espacio donde conviven muchas actividades familiares nos acogió
Alejandra para que platicáramos acerca de las cuestiones filantrópicas
relativas a su fundación no lucrativa. Ella ha dedicado parte de
su vida ha esta causa que ahora toma fuerza al realizar algunos de sus
proyectos y calentar otros. Para aquellos que no tengan un contacto directo
con este tipo de labor quisiera citar la definición que propone
el Diccionario de la Real Academia Española a este respecto: Filántropa.-
Persona que se distingue por el amor a sus semejantes y por obras en bien
de la comunidad.
Esta caracterización es adecuada para describir las labores que
se encuentra realizando la famosa hija del ex-presidente Alemán
Valdés. Alejandra me expresa la gran admiración que siente
por el trabajo institucional realizado durante la administración
de su pariente, y comenta que desde su punto de vista muchas de las semillas
sembradas hace casi sesenta años, ahora están floreciendo.
Alejandra es una mujer muy joven y su energía llena el espacio
con un equilibrio preciso entre aquello que es público y aquello
de lo que prefiere no hablar. Por ejemplo cita tener tres hijos, más
omite destacar quién es el padre de los mismos. En este momento
de su vida el equilibrio la obliga a manifestar cuestiones trascendentes,
como el modo en que la educación ayudará a los niños
en Acapulco a tener un horizonte más afortunado en su devenir.
Hace algún tiempo Niños en Alegría realizó
una colecta para reconstruir y “posmodernizar” la infraestructura
de una escuela en la tan turística ciudad porteña. Para
lograrlo Alejandra consiguió el apoyo de la Asociación de
Distribuidores Ford entidad que contribuyó con el 70 % de la inversión.
El resto del dinero surgió de un evento social para el que Alejandra
en coordinación con Seka Márquez, el diseñador del
carnaval de Río, realizó un fiestón temático
cuyo boleto costaba 3 500 pesos. Evidentemente el objetivo era reunir
a un selecto grupo de amistades pidiéndoles de este modo su compromiso
con la causa y de paso agasajarlos con la fantasía de la Villa
Alejandra, los disfraces del Oriente, la decoración y el exquisito
elixir de la playa a no muchos pasos de distancia.
La vida de las mujeres para esta directora se encuentra en un punto donde
ellas mismas deben ponerse a prueba sin tratar de ser súper mujeres.
Confiesa, no sin cierto misterio, que las mujeres en México no
son aún candidateables pues el machismo las obligará a mantenerse
al margen de las decisiones o la participación en los comicios.
La conversación con Alejandra vuela pues ella no tiene dudas en
el rol que ha querido jugar como mujer mexicana, como madre y como filántropa.
Indica en todo caso que es necesario proteger a la iniciativa privada,
pues de ellos surgen cientos de miles de trabajos y ello representa el
potencial de la oferta de laboral que los niños recibirían
a largo plazo. Una de las finalidades de Niños en Alegría
es ver por la salud de los pequeños y procurar en la medida de
lo posible una mejoría en la calidad de sus vidas, aunque resulte
irónico que para lograrlo se convoque a una fiesta (misma que según
los medios tuvo una repercusión importante en Acapulco).
De pronto le hago una pregunta relacionada con su figura pública,
pues en cierto modo su desempeño va relacionado con la política
y lo social de nuestro país. Ella corrige mi planteamiento y dice
que no se trata de un rol de esa índole el que maneja, pues sus
ambiciones no pasan ya por los Pinos. Aunque sí, su chamba es difundir
esta misión que se ha propuesto y lograr mayor ayuda económica
o en especie para sanear las esferas sociales que más lo necesitan.
El mensaje humano que Alejandra Alemán nos comunica a través
de Niños en Alegría es: Quisiera que hubiese más
conciencia filantrópica y que participaran no solamente mis amigos
que creen en la causa. Me gustaría que hubiera más credibilidad
en este trabajo y que hubiera en general más transparencia en las
instituciones comprometidas con las clases menos privilegiadas.
En cuanto a sus inclinaciones políticas comenta: Yo opino que siempre
apoyaré a la mejor persona independientemente del partido. No soy
partidista, pero creo que por desgracia mucha gente opina que si uno no
es populista, uno no apoya a las clases sociales quizá más
bajas. Por el contrario en mi opinión en la medida en que avance
el populismo las oportunidades de trabajo para la gente disminuirán,
porque cada vez habrá menos beneficios y más problemas para
los grandes empresarios quienes son los jefes que dan de comer a millones
de mexicanos.
En caso de querer apoyar a la Fundación Niños en Alegría
la dirección electrónica de esta dama es: a.aleman@ninosenalegría.com.
|