ecientemente
una mujer muy sabia me dijo que México debería ser el país
número uno en turismo pues nuestra nación está privilegiada
por sus atractivos naturales. ¡No los tenemos que inventar, ya están
ahí! Que razón tienen sus palabras. Para muestra los invito
a descubrir en estas páginas las maravillas que en el Grand Velas
se viven en lo cotidiano, allá en los litorales del Pacífico.
El Grand Velas es un magnífico hotel situado en Nuevo Vallarta
a 20 minutos del aeropuerto internacional del puerto. Las dimensiones
de la realidad cambian apenas pisa uno la tierra caliente. El paraíso
tropical se va abriendo a medida que nos acercamos al Grand Velas, mas
desde el camino un sinnúmero de oasis entre los que se hayan tres
campos de golf profesionales renuevan la imagen de Puerto Vallarta, cuyo
pueblo y playas quedan pendientes ante una oferta innovadora de atractivos.
De pronto nos sorprende la arquitectura del Velas, claramente influida
por las tradiciones costeñas y los mexicanismos alusivos a Luis
Barragán o Ricardo Legorreta. En el grandioso lobby los diversos
materiales constructivos y el orden establecido: espacioso y limpio, aún
detienen un poco la necesidad de cualquier turista por vivir todas la
oportunidades que se ofrezcan. En este hotel todas las suites tienen un
promedio de cien metros cuadrados de área más una terraza.
El lujo en el hospedaje depende de las necesidades que surgen del cliente,
ya sea que este se dirija al hotel en plan de placer o de negocios podremos
elegir entre la suite master, la parlor, la embajador, la gobernador y
la presidencial. En todo caso cada suite de las 161 está decorada
en colores neutros y algunos toques tropicales, con muebles contemporáneos
y madera de teca importada de Bali que les da un toque actual, elegante
y moderno.
En ese momento comienza el hospedaje y el problema clave es decidir cuál
de las alternativas nos apetece más. De hecho la propia suite por
su disposición ante el océano, la tecnología de que
dispone y los servicios alrededor de ella, es una opción muy tentadora
para comenzar a descubrir las virtudes del Grand Velas.
Supongamos que nos diera hambre, pero no nos apetece aprovechar el room
service que funciona las 24 horas del día, entonces emprendemos
un pequeño recorrido que nos abre varias opciones, donde la gastronomía
tradicional y sus sabores se han fusionado con la representación
artística.
Tendríamos que decidir entre el Azul donde se sirve cocina internacional,
el Frida lugar que ofrece platillos de la alta cocina mexicana o el Lucca
de comida italiana-mediterránea. Si es de día, o debemos
esperar a un tiempo más apropiado para comer, el Aqua Bar en la
alberca y el Lobby Bar nos darán entusiasmo y podremos descansar
en el agua contemplando este paraíso.

El Grand Velas ha sido reconocido por albergar un spa
de 1 500 metros cuadrados cuya alta categoría está sustentada
por su estructura de 20 cabinas para tratamientos y centro de masajes
al aire libre con tres cabinas. Los resultados en este exclusivo spa han
sido muy provechosos para aquellos huéspedes cuya visión
les permite sumergirse en este espacio y practicarse algún tratamiento,
o incluso seguir una dieta durante su estancia. Más también
uno puede aprovechar el gimnasio equipado con estaciones cardiovasculares
y pesas, o bien integrarse a sus clases de aerobics, pilates, yoga y hasta
meditación. Todo este despliegue deportivo no estaría completo
sin su área de hidroterapia equipada con jacuzzi y regaderas terapéuticas,
lagunas de distintas temperaturas y amenidades para entrarle a la aromaterapia.
Las instalaciones del Grand Velas en este sentido justifican una estancia
dirigida a la salud por sí misma.
Al ponerse el sol en el horizonte, aún queda tiempo para disfrutar
de la alberca del hotel que mide 2 200 metros cuadrados, o bien jugar
una partida de tenis o paddle. ¿No es increíble que ni siquiera
hemos podido darle un lugar a la playa? Tal vez al siguiente amanecer
tras disfrutar nuevamente de los distintos restaurantes y los centros
nocturnos de la zona. Queda pues aprovechar los deportes acuáticos
que los diversos mayordomos del Grand Velas nos ayudarán a programar,
pues la oferta geográfica implica así mismo el disfrute
de la zona y los sitios circunvecinos como el propio sabor de Puerto Vallarta.
En el caso en que nuestro viaje tenga el propósito de hacer algún
negocio, el hotel ha generado un espacio para este fin, otorgándole
al huésped todos los servicios de una oficina con la más
alta calidad. Así, copias, fax, internet de alta velocidad, proyecciones,
sonido y banquetes abren otra faceta más para sacarle jugo a este
paraíso del Pacífico.
Al caer la noche este humilde servidor se ha quedado inmerso en la fantasía
romántica del mar con su sonido hipnótico y la brisa refrescando
los cuerpos. Sería maravilloso poderse casar en un lugar así…
si usted tiene este compromiso en mente, no deje de acudir al Grand Velas
cuyos servicios tienen contemplado también auxiliarnos a realizar
nuestros deseos.
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