| ristina
Ruvalcaba, pintora radicada en París desde 1970, ha creado un tríptico
que participará, en adelante, de la historia de los misterios que
sucedieron en el Tepeyac. A través de la pintura conceptual, Ruvalcaba
manifiesta la presencia de la fe en la humanidad. El impacto espiritual
de su trabajo alude a la virgen de Guadalupe cuyo manto nos protege.
En la época de la conquista Juan Diego demostró su devoción
obedeciendo el mandato de la diosa Coatlaxopeuh, que le mereció
la realización de un milagro cuya certeza científica aún
esta en tela de juicio. Tras varias apariciones la patrona le expresó
al Fray Zumárraga su naturaleza divina plasmando su imagen en un
manto donde apareció la virgen morena, inmediatamente bautizada
Guadalupe por Zumárraga en recuerdo de una advocación mariana
en España. Los fenómenos que se desprenden de la historia
de esta imagen, en cuya consideración se levantó el templo
envuelven investigaciones especializadas que confirman la impotencia en
nuestra era para comprender por qué se ha conservado la imagen
tantos años, quién o de qué modo se pintó
o incluso la exactitud de sus ojos cuya perfección se confunde
entre la realidad y la fantasía.
Cristina ha aprovechado el gran sincretismo religioso que ha sucedido
en las sociedades a partir de las vírgenes para desarrollar su
mural. En él se integra en diversos planos el mito que canta las
apariciones de la misteriosa deidad. La atmósfera del espacio museístico
además se verá exaltada por la presencia de una colección
de vírgenes pintadas durante el recorrido de la exposición
por España, Portugal y Francia. La artista ha reinterpretado a
la virgen de la Macarena, la de Lourdes y la de Montserrat entre otras.
La importancia del recinto donde millones de fieles confluyen a orar es
la dualidad de la Guadalupe, quien le hablara en su idioma a Juan Diego
siendo acogida por la iglesia cristiana apenas sucedió el milagro.
Con cierto humor caricaturesco la pintora nos propone un plano terrestre
donde aparecen los volcanes ubicándonos en el Valle de México.
La divinidad se encuentra al centro de la pieza cuya dimensión
se abre a los ángeles en primer grado. Podría comprenderse
como una constelación en el firmamento. En el aire se encuentra
Juan Diego con el manto y las rosas de Castilla, tela donde aparece el
retrato increíble. También en ascenso se encuentran dos
grupos de personajes entre nubes y un tigre que representa la extinción
animal, pues busca el cobijo de la virgen. El horizonte árido de
la pieza en la parte terrenal narra con algunos trazos la historia contemporánea
enfatizando en eventos como la caída de las Torres Gemelas, la
guerra en Irak, el atentado en Atocha y las muertes en Ciudad Juárez,
por citar algunos. En primer plano Cristina Ruvalcaba ha querido inmortalizar
los rostros de celebridades como Juan Pablo II, Norberto Rivera, Santiago
Creel, Miguel León Portilla, Octavio Paz, Carlos Slim, Carlos Fuentes,
Rufino Tamayo y varias decenas de amigos y familiares.
Tan extraordinaria como la realización del venerable manto es la
fe de los hijos de esta diosa mestiza. Ruvalcaba añade por medio
de su trabajo una pieza más al patrimonio del museo para el recuerdo
universal, cuya forma y fondo nos envuelven al estilo del muralismo mexicanista.
Museo de la Basílica de Guadalupe
Plaza Hidalgo 1, Col. Villa de Guadalupe
México, DF, 07050
Tel: 55 77 60 22 Fax: 55 77 50 38
museo@basilicadeguadalupe.org.mx
|
|