La morenita del Tepeyac

Cristina Ruvalcaba
en el Museo de la Basílica de Guadalupe
Por Helios Rossell Fotos: Jorge Salgado

Por Helios Rossell Fotos: Jorge Salgado

 
Figura antropomorfa. Museo Regional de Antropología Carlos Pellicer Cámara. Secretaría de Recreación y Deporte. Gobierno del Estado de Tabasco.

ristina Ruvalcaba, pintora radicada en París desde 1970, ha creado un tríptico que participará, en adelante, de la historia de los misterios que sucedieron en el Tepeyac. A través de la pintura conceptual, Ruvalcaba manifiesta la presencia de la fe en la humanidad. El impacto espiritual de su trabajo alude a la virgen de Guadalupe cuyo manto nos protege.

En la época de la conquista Juan Diego demostró su devoción obedeciendo el mandato de la diosa Coatlaxopeuh, que le mereció la realización de un milagro cuya certeza científica aún esta en tela de juicio. Tras varias apariciones la patrona le expresó al Fray Zumárraga su naturaleza divina plasmando su imagen en un manto donde apareció la virgen morena, inmediatamente bautizada Guadalupe por Zumárraga en recuerdo de una advocación mariana en España. Los fenómenos que se desprenden de la historia de esta imagen, en cuya consideración se levantó el templo envuelven investigaciones especializadas que confirman la impotencia en nuestra era para comprender por qué se ha conservado la imagen tantos años, quién o de qué modo se pintó o incluso la exactitud de sus ojos cuya perfección se confunde entre la realidad y la fantasía.

Cristina ha aprovechado el gran sincretismo religioso que ha sucedido en las sociedades a partir de las vírgenes para desarrollar su mural. En él se integra en diversos planos el mito que canta las apariciones de la misteriosa deidad. La atmósfera del espacio museístico además se verá exaltada por la presencia de una colección de vírgenes pintadas durante el recorrido de la exposición por España, Portugal y Francia. La artista ha reinterpretado a la virgen de la Macarena, la de Lourdes y la de Montserrat entre otras.

La importancia del recinto donde millones de fieles confluyen a orar es la dualidad de la Guadalupe, quien le hablara en su idioma a Juan Diego siendo acogida por la iglesia cristiana apenas sucedió el milagro.


Con cierto humor caricaturesco la pintora nos propone un plano terrestre donde aparecen los volcanes ubicándonos en el Valle de México. La divinidad se encuentra al centro de la pieza cuya dimensión se abre a los ángeles en primer grado. Podría comprenderse como una constelación en el firmamento. En el aire se encuentra Juan Diego con el manto y las rosas de Castilla, tela donde aparece el retrato increíble. También en ascenso se encuentran dos grupos de personajes entre nubes y un tigre que representa la extinción animal, pues busca el cobijo de la virgen. El horizonte árido de la pieza en la parte terrenal narra con algunos trazos la historia contemporánea enfatizando en eventos como la caída de las Torres Gemelas, la guerra en Irak, el atentado en Atocha y las muertes en Ciudad Juárez, por citar algunos. En primer plano Cristina Ruvalcaba ha querido inmortalizar los rostros de celebridades como Juan Pablo II, Norberto Rivera, Santiago Creel, Miguel León Portilla, Octavio Paz, Carlos Slim, Carlos Fuentes, Rufino Tamayo y varias decenas de amigos y familiares.

Tan extraordinaria como la realización del venerable manto es la fe de los hijos de esta diosa mestiza. Ruvalcaba añade por medio de su trabajo una pieza más al patrimonio del museo para el recuerdo universal, cuya forma y fondo nos envuelven al estilo del muralismo mexicanista.

Museo de la Basílica de Guadalupe

Plaza Hidalgo 1, Col. Villa de Guadalupe

México, DF, 07050

Tel: 55 77 60 22 Fax: 55 77 50 38

museo@basilicadeguadalupe.org.mx

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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