Casa Tritón

Los jardines de la Casa Tritón en Careyes

Por: Helios Rossell Fotos: Casa Tritón

Marco Aldaco ha creado una arquitectura con carácter muy auténtico fincado en las raíces de la costa. El contraste entre la palapa, el jardín interior y la piscina forman en conjunto una imagen paradisíaca.

 

os recursos naturales que ofrecen los litorales de nuestro país se han aprovechado en gran medida para establecer comunidades turísticas. El provecho que hemos sacado a los puertos, los ha convertido en ciudades comerciales alejándose de la esencia original de un ambiente para el descanso y en el proceso se han mancillado las virtudes de la convivencia con la madre tierra.

Careyes es una joya natural que se ha desarrollado con el imperativo de crear una integración humana con el medio ambiente. Lugares como la Casa Tritón que seleccionamos para su conocimiento en esta edición, son una evidencia permanente del espíritu contemporáneo de algunos hombres, como el arquitecto Marco Aldaco, quienes han distinguido su obra caracterizándola con la belleza del ecosistema donde se construye.

El silencio domina el entorno de la Casa Tritón. Imagine la extensión inabarcable del horizonte invitándonos a descubrir las sensaciones de la atmósfera: el sonido del mar, el viento vaciando nuestra mente del lastre de pensamientos propios de la ciudad, el sol avivando nuestra piel…

El gozo de este enclave vacacional comienza al llegar al aeropuerto. Un paseo de sólo dos horas y media desde Puerto Vallarta o una y media desde Manzanillo nos aleja del modelo urbano común. Al irnos acercando al edén de Careyes la dimensión de la naturaleza se hace presente. Algunos kilómetros de playas vírgenes dan preámbulo a la comunidad cuya arquitectura merece ser calíficada como “estilo Careyes”, por haber sido concebida para el recreo del hombre con el medio ambiente. Aquel que visita estas costas podrá experimentar un sinnúmero de actividades como la pesca, la equitación y deportes como el tenis, el polo y el ciclismo de montaña. Sin duda cabe hacer hincapié en los tratamientos que diversos spas dan en la zona. Exclusividad, seguridad, salud y descanso sustentan el viaje.

 
 


La Casa Tritón ubicada en esta zona representa una experiencia estética en sí misma. Aldaco creó una coherencia visual en los inmuebles a través de los colores cálidos y el uso de técnicas locales como las palapas. Esta joya se edificó en la cúspide de un acantilado para coronarla con una vista de 270 grados hacia el infinito océano. El concepto de la casa dirige a sus habitantes a una convivencia desenfadada con el exterior. Los jardines hipnotizan con el aroma de las bugambilias a los enamorados quienes pueden disfrutar de comidas al aire libre y baños al atardecer en su piscina que se nutre del horizonte. Otra característica del diseño arquitectónico es la segmentación de los cuartos en búngalos que miran hacia el mar desde sus terrazas individuales. Así mismo hay dos áreas comunes donde se ha dispuesto un salón multimedia para tener cerca el recuerdo del mundo exterior.

La paz que se respira en este sitio ha permitido jugar con la disposición de las plantas en los jardines creando una ambiciosa biodiversidad que va desde las cactáceas y los agaves, hasta las enredaderas en los muros interiores y el color intenso de arbustos y flores contrastando la textura de la vista con el desfiladero.

Adelántese al verano. Prepare una visita a la Casa Tritón cuyas tarifas oscilan entre los dos y los tres mil dólares diarios. El descubrimiento de esta auténtica comunión con la tierra seguramente abrirá la posibilidad de vivir una buena cantidad de gratas anécdotas y le retroalimentará con la sensación de que su energía ha sido renovada.

www.casatritón.com.

 

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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