Juan Soriano

Por Nicolás H. Sánchez-Osorio      Fotos: Humberto de Santaolalla

l segundo apellido del padre de Juan Francisco Rodríguez Montoya era Soriano. Y la vida, sus amigos de barrio y la costumbre, le hicieron en el inicio de su carrera, adoptar el nuevo nombre con el que este gran artista tapatío comenzaría a firmar sus primeras telas. Así nació Juan Soriano para la historia de las artes plásticas mexicanas, como uno de los más excelsos artistas que en vida cuenta México. Un hombre con grandes valores, con una sensibilidad a toda prueba y dueño de un arte que sabe desplegar tanto en la escultura como en el caballete.

Este abril, el próximo martes cinco, (espontáneamente, y con la ingenua gracia que caracterizan a sus expresiones complementa: ni te cases ni te embarques) Juan Soriano será condecorado con la orden de la Legión de Honor en grado de oficial, insignia que aprecia y que agradece, aunque, y me lo afirma con toda humildad: no me merezco.

Aunque, todos, propios y extraños saben que la insignia fundada por el emperador Bonaparte, es un reconocimiento, cuya medalla le irá perfecto al pecho. Un hombre como Juan bien se merece esta distinción que en nombre del presidente Chirac, le impondrá el Embajador Richard Duque en una ceremonia que tendrá lugar en la residencia de Francia.

La vida de Juan Soriano ha transcurrido parte en México y parte en París en donde vive parcialmente desde 1976. Así Juan Soriano se envuelve en ese halo europeo que proyecta en sus temáticas plásticas, además del aire costumbrista de su Jalisco natal. En cada ciclo su arte se ha encontrado con los humanos de los que han surgido maravillosos retratos de personajes de aquí y de allá. Juan es un precursor de las libertades de la plástica mexicana. Nacido en Guadalajara, barón único de la familia, bendito entre sus hermanas, como le comento, (se muere de la risa…) Soriano confiesa haber vivido por ese hecho una constante frustración, ante la dificultad de comunicación con sus hermanas.

En 1932, cuando tenía sólo 12 años, frecuenta mucho a Chucho Reyes y conoce a Barragán de quienes aprende su visón y entra en contacto con la pintura europea a través de libros. Ingresa al taller "Evolución" de Francisco Rodríguez "Caracalla" y nace como artista tras participar en la exposición colectiva del taller "Evolución" en el Museo de Guadalajara. Lola Álvarez Bravo, María lzquierdo y José Chávez Morado quienes aprecian su trabajo le recomiendan migrar a la Ciudad de México, donde ingresa como maestro de dibujo en la Escuela Primaria de Arte de la Secretaría de Educación Pública. Por medio de su hermana, conoce a Xavier Villaurrutia, Agustín Lazo y Elías Nandino. Durante su estancia en la capital se relaciona con Emilio Caero y Santos Balmori quien serán su maestros y quienes lo inscriben en la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR). Expone sus dibujos en una pequeña sala del Palacio de Bellas Artes. El director de cine Chano Urueta publica un artículo sobre su obra elogiándolo y entra en contacto con la galería de Inés Amor.

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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