Casa Museo Del Greco

El estilo de vida en el siglo xix

Por Helios Rosell      Fotos: David Eisenberg

Fachada vista desde el jardín de la casa donde se encuentran las ruinas de los edificios que la precedieron hace más de dos mil años.

 

s difícil concebir el trabajo que lleva a la obra de un artista a nuestro conocimiento. Las pinturas que cuelgan en los museos guardan varias historias que añaden a su misterio contemplativo. A principios del siglo XX el marqués de la Vega Inclán, un defensor de las causas culturales, descubrió que una cantidad considerable de la obra del Greco existente en Toledo se encontraba en condiciones deplorables. Motivado por la calidad histórica de los cuadros de este pintor cretense, decidió buscar un espacio digno donde pudieran conservarse para el aprovechamiento de sus coetáneos y de las generaciones por venir. Anunciando sus propósitos a las autoridades reales se dió a la tarea de remozar en una judería toledana sobre las ruinas de Villena y los cimientos de un palacio renacentista —cuyo estado no dejó lugar más que a su destrucción— un conjunto de edificios que se denominarían a la postre Casa Museo del Greco. Para reunir la colección debió reclamar de la decadente iglesia de Santiago 20 lienzos propiedad del estado que habían ido a parar a un asilo provisional. Cuando la obra llegó a su nueva morada el museo estaba tan deteriorado que no se podía abrir al público por temor a que se desplomase, además de que la obra misma estaba muy dañada y no dejaba lucir la magia del pintor barroco. La Junta Nacional de Iconografía restauró cuatro de las pinturas dañadas; el resto de la renovación la patrocinó el marqués de la Vega Inclán quien entregó la casa museo al estado en 1910. En 1911 se conformó un Patronato integrado por Joaquín Sorolla entre otras personalidades y se abrió al público. Para 1921 se realizaron algunas obras de ampliación integrándose una colección de pintores de las escuelas españolas del siglo XVII.

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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