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carismática vida del belga nacionalizado francés, Henri
Michaux arranca en 1899. La galería Canaia nos presenta unos fragmentos
póstumos de su obra plástica reunida con una triada de artistas,
cuya aproximación al arte es de corte más tecnológico
o naïf. El dolor, la angustia, la desesperación y como consecuencia
la enajenación, son sentimientos que ligan a los tres creadores,
quienes también podrían ser descritos como apocalípticos
por la filosofía que sostienen. Su expresión es un grito
de alarma que critica el sistema actual y sus consecuencias en la psiqué.
La textura de estas piezas deja notar el tiempo angustiosamente
impreso en el medio. Michaux sin anticiparlo participa en la creación
de mundos paralelos dos generaciones antes de que se estimara su trabajo
dentro de esta tendencia. Michaux recrea universos donde pueden refugiarse
las almas sensibles de la realidad social.
Michaux no estudió formalmente, pero las guerras
lo orillaron a vivir en un gran periplo por los confines del mundo. Cuando
el reconocimiento por su trabajo finalmente lo alcanza, el artista decide
estimular su percepción mediante el consumo de peyote asistido
de sus amigos y algunos investigadores. En cierto modo se aparta a otra
realidad. Dice: en la Mezcalina el tiempo es inmenso. La fantástica
aceleración de las imágenes y de las ideas lo ha hecho así.
Canaia
Francisco Pimentel 3
Colonia San Rafael
México DF, 06470
Tel: 55 35 62 05
www.canaia.com
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