Incensario ceremonial

El arte teotihuacano del 450–650 d.C.

Por Huguette Torres

 
El incensario está elaborado en terracota café–beige y recubierto con pintura blanca con rastros de óxido de manganeso, está constituido de dos piezas. Cada una de estas estructuras está decorada con adornos alusivos a Tlaloc, el Dios de la lluvia y están coronadas por una figura que representa un templo en cuyo centro se encuentra la cara de la deidad. Medidas: 61.4 cm de alto por 38 cm de largo y 25.4 cm de ancho.

ara reconocer algo de la información pertinente a la civilización teotihuacana fue necesario interpretar textos escritos en inglés y francés. No es extraño que el incensario ceremonial pertenezca a una galería francesa, pues queda claro que la investigación de la arqueología mesoamericana la han realizado especialistas procedentes de otras naciones. El poder de nuestros científicos debe ser importante aunque no tan accesible y queda solo preguntarse si una pieza original fechada en un rango entre el 450 y el 650 d.C. tiene un valor comercial.

Una de las joyas más preciosas del origen de nuestra cultura son las ruinas de Teotihuacán a las que tenemos fácil acceso desde la Ciudad de México. El despliegue arquitectónico, urbano y artístico del “lugar de los Dioses” estimula nuestra imaginación llevándonos a aquellos remotos tiempos cuando los 25 km2 que comprenden la infraestructura citadina, en su apogeo, proveían los recursos necesarios para sostener hasta 200 mil almas. La influencia teotihuacana llegó hasta Guatemala en el mismo periodo en que los romanos llegaban a la decadencia de su imperio para dar paso a la era medieval.

El panteón de este grupo humano generó los lineamientos que les permitieron construir la ciudad más grande de la que se tiene conocimiento en toda América. El contacto de los sacerdotes teotihuacanos con sus dioses fue refinándose en manifestaciones artísticas y en el orden mismo de sus edificios que crecieron dando cabida a sus rituales, a sus tradiciones y hasta su estilo de vida. Es poco la que podemos conocer de sus misterios pues somos aún muy ignorantes del modo como debió evolucionar su pensamiento. El valor de una pieza como el incensario ceremonial es precisamente el inagotable manantial de información que puede leerse en su trabajo. Así podemos tratar de reconstruir toda una civilización como si se tratara de un genoma humano.

 

Galerie Memoz

Calle del Circo 6

París, 75008

Tel: 01 42 25 84 80

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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