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presencia de los judíos en la Península Ibérica sigue
varios caminos. Uno nos dirige al imperio romano cuando ocurren las invasiones.
Se comprende cómo la milicia llegó con el comercio representado
por miembros de los clanes judíos, pero hay leyendas más
remotas que explican la llegada de los descendientes del Rey David cuando
regía el comercio de los fenicios. En cualquier caso a partir de
su arribo se les denomina sefaradís para identificarlos como una
rama del árbol de Jahvé que había llegado a “Sefarad”
(España para ellos) como lo había vaticinado Abadiah y estaba
inscrito en la propia Biblia. Desde 638 d.C. el poder de la iglesia detrás
de los imperios nórdicos sobre lo que fuera Roma, decretó
que sólo los católicos tenían derecho a vivir en
España colocando a los sefaradís en una situación
angustiosa. Un poco después, la fortuna vira a su favor. Los moros
invaden la península derrotando a los visigodos en Toledo dando
inicio la era de los moros en el al-andalus. La política del régimen
morisco permitió la residencia de cualquier raza en sus dominios,
brindando libertad a cualquier práctica religiosa. Estos términos
dieron lugar a un florecimiento cultural y científico estimulado
por la convivencia de las tres religiones. Esta convivencia continuó
incluso cuando comenzó la reconquista, pero la obsesión
papal por conservar la unidad de la fe obligó a que la región
más tolerante de España tornara a su antigua repulsión
de otras culturas o religiones. Con la expulsión definitiva de
los moros se inauguró una época de terror donde miles de
judíos y moros perecieron.
Museo del Sefaradí
C/ Samuel Leví s/n
Toledo 45002
Tel: 34 925 22 36 65
www.servicom.es/museosefardi/
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